
Este viernes, personal del Instituto Nacional Central Único Coordinador de Ablación e Implante (Incucai) le comunicó a la madre de Thiago, Daira Medina, que la ablación de los órganos del niño, ordenada por el juez de Garantías del Departamento Judicial de La Matanza, Rubén Occhipinti y facilitada por sus padres posibilitó que cuatro personas en lista de espera recuperaran su calidad de vida.
“El corazón lo recibió un nene de 4 años, el riñón izquierdo, un nene de 5 años; el hígado se implantó en una nena de 13 años; y el riñón derecho en una mujer de 46 años. Todas estas personas recuperaron su calidad de vida gracias al enorme gesto de amor tuyo y de Fabián. Thiago salvó vidas”, se observó en uno de los estados de WhatsApp de Daira.
La decisión de los padres, Daira y Fabián Correa no fue fácil. Thiago había sido trasladado primero al Hospital Balestrini el miércoles pasado por la noche tras ser herido de gravedad mientras esperaba el colectivo con su papá, donde recibió las primeras atenciones, y luego derivado al Hospital de Niños de San Justo. Desde entonces, permanecía en estado crítico y con asistencia mecánica. El viernes pasado, había sido operado por un neurocirujano, y las posibilidades de vida se apagaron con la peor de las noticias. En medio de tanto dolor, personal de Incucai se acercó al nosoconmio para abordar la posibilidad de la donación de órganos de Thiago, ya que le habían diagnosticado muerte cerebral. El acto de amor de sus padres fue trascendental.
