La monarca de la Corona Británica era amante de la línea de vehículos de la firma Jaguar y solía conducirlo en algunas ocasiones. ¿Qué pasó con este coche de lujo?

La visión de la reina Isabel II al volante, con un pañuelo de seda elegantemente anudado en la cabeza, fue una imagen bastante habitual hasta sus últimos días, especialmente cuando se encontraba en el Castillo de Windsor y conducía una de sus coches más emblemáticos, el Jaguar X-Type Estate.

Este lujoso auto ha sido recientemente subastado y su nuevo propietario ha pagado 8 veces más que su valor real. Si bien el auto predilecto de la difunta reina y su esposo, Felipe de Edimburgo, era su Range Rover Defender, también se la solía ver conduciendo su Jaguar modelo 2009 color verde botella cada vez que iba al Castillo de Windsor.

Este emblemático coche, además de estar climatizado, tenía techo corredizo y un particular apodo: Emerald Fire, en alusión a su colección de esmeraldas. La casa de subastas Historics Auctioneers en Mercedes World, cerca de Weybridge, Surrey, fue la encargada de llevar adelante la operación de venta de este «particular» auto.

Personal de la firma señaló que no se trataba de un modelo de los «más deseables»en la Casa Real; sin embargo, terminó siendo uno de los favoritos de la reina Isabel II, una monarca que siempre prefirió el pragmatismo clásico frente a las tendencias más llamativas y modernas.

Un «real» sobrepreciado» James Good, perito en la casa de subastas Historics, declaró al Daily Telegraph respecto del sobreprecio que se pagó por este modelo Jaguar 2009: “Ha sido muy emocionante poder subastar el Jaguar de su majestad la reina Isabel.

Estamos absolutamente encantados, al igual que su nuevo propietario. Es un coche de gran valor como coleccionable… es completamente único”. El pasado 26 de noviembre, el auto preferido de la reina Isabel II fue subastado «sin reservas».

Este modelo, que suele alcanzar una cifra no superior a las 5.000 libras esterlinas, fue comprado a un increíble sobreprecio que solo se entiende por su conexión directa con la monarca británica.

Con apenas 115.000 kilómetros y un extenso historial que detalla su procedencia de la Casa Real, el precio final de uno de los últimos autos de la difunta reina fue de 43.000 libras esterlinas (38.000 más el extra de impuestos que han elevado su valor).

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