En los últimos meses no paramos de leer, ver y escuchar temas relacionados a la inteligencia artificial. Cómo nos haría más productivos, cómo se convertiría en asistentes como los de la película Her, cómo trabajaría por nosotros dándonos más tiempo libre, cómo terminarían convirtiéndose en humanoides que nos ayuden en nuestro hogar y un sin fin de nuevas formas a través de las que nos vincularemos con la tecnología a las que existen en la actualidad.

Pero hay un uso relacionado a la inteligencia artificial que está viendo una gran cantidad de usuarios, sobre todo en China: “revivir” a los muertos. Crear avatares digitales de fallecidos. ¿Cómo? A través del uso de algoritmos que fueron desarrollados para aprender a hablar y escribir como lo haría cualquiera de nosotros. Incluso algunas empresas también diseñan avatares para que no solo podamos comunicarnos, sino también verlos.

Para lograrlo, los usuarios que contratan estos servicios tienen que reunir la mayor cantidad de contenido digital posible para que estos algoritmos puedan, primero, aprender de ellos y, después, lograr imitarlos en la virtualidad.

Las experiencias de “hablar” con los muertos
Una de las personas que decidió hacerlo es el cantante taiwanés Bao Xiaobai, que usó estos algoritmos para poder escuchar a su hija, que falleció a los 22 años. “La gente me dice que me volví loco”, declaró a medios del país asiático. “Solo quería escuchar su voz otra vez”, agregó.

Esto, como era de esperarse, genera muchas dudas entre expertos. Mientras algunos aseguran que esta práctica debe llevarse con cuidado porque puede afectar negativamente a las personas, otros explican que desde siempre se utilizaron avances tecnológicos (como la fotografía) para recordar a nuestras a personas queridas y poder recorrer el complejo camino del duelo.

Pero el negocio no está solo relacionado a la creación de avatares para que las personas lleven mejor su duelo. En marzo la compañía SenseTime, una de las más importantes relacionadas a la inteligencia artificial en China, hizo su propia muestra en la conferencia anual para empleados.

Todo empezó con un discurso del fundador, Tang Xiao’ou. “Hola a todos. Volvemos a encontrarnos. El año pasado fue duro para todos, pero creo que las cosas complicadas van a pasar”, agregó.

Tang murió el año pasado a los 55 años y su avatar había sido hecho con inteligencia artificial. Teniendo esto en cuenta, tiene lógica la frase con la que cerró el discurso: “Miren hacia adelante, nunca para atrás… Vamos a florecer en el camino de la inteligencia artificial”.

Este tipo de avatares, tanto el de Tang como el de la hija de Xiaobai, no son más que los ya super comentados deepfakes. Un deepfake es, por definición, un video, una imagen o un audio generado por inteligencia artificial que imita la apariencia y el sonido de una persona. Algo que preocupa a muchas autoridades por la difusión de información falsa o fake news.

El negocio detrás de los avatares


La creación de estos avatares digitales fallecidos tiene las cuentas hechas y, como era de esperarse, son muy positivas.

Este mercado se desprende de una rama muy exitosa dentro de lo que es la inteligencia artificial en China: el de los streamers digitales. En el país asiático es cada vez más común ver streamers que fueron creados con computadoras. Avatares desarrollados con IA que buscan sumar seguidores, convertirse en influencers y vender productos a través de la web.

Según una estimación, el mercado de estos streamers digitales generó 12.000 millones de yuanes en 2022 y se espera que se cuadruplique para 2025.