Inseguridad y sospechas en la zona oeste

Cinco hombres ingresaron a un complejo cerrado sobre la avenida Perón tras vulnerar los controles de la guardia. La rápida reacción de un residente y la llegada de familiares del expresidente de San Martín pusieron en fuga a los sospechosos, uno de los cuales vestía un chaleco policial. La Justicia investiga el accionar del personal de vigilancia.

Un grave episodio de inseguridad que reaviva la preocupación en el municipio de Yerba Buena tuvo lugar en un barrio cerrado ubicado sobre la avenida Presidente Perón al 1.300. Un grupo compuesto por cinco personas ingresó al predio con aparentes fines delictivos y se dirigió directamente hacia la propiedad del empresario y exdirigente deportivo Roberto Sagra. El hecho, ocurrido el pasado viernes alrededor de las 20:30 horas, finalizó sin que se concretara el robo gracias a la rápida intervención de un vecino y la oportuna llegada de familiares de la víctima.

Según consta en la denuncia policial, la presencia de los desconocidos dentro del perímetro residencial generó suspicacias en un habitante del complejo, quien decidió acercarse al vehículo en el que se desplazaban para consultar el motivo de su permanencia. Al verse descubiertos, la situación se tornó aún más alarmante: uno de los sospechosos descendió del automóvil vistiendo un chaleco con insignias similares a las de la Policía de la Provincia.

La maniobra disuasiva del vecino, sumada al arribo de allegados a Sagra en ese preciso instante, descolocó a los intrusos. Pese a que algunos residentes intentaron bloquearles el paso para concretar su aprehensión, los cinco ocupantes lograron darse a la fuga a toda velocidad antes de que pudieran consumar el ilícito o ser reducidos por las fuerzas de seguridad.

La revisión del material fílmico aportó elementos clave que hoy fundamentan la causa judicial. Tras ser anoticiado de lo sucedido, el propio Sagra analizó las grabaciones de las cámaras de monitoreo del acceso principal y apuntó directamente contra la conducta del personal de seguridad privada a cargo del control de ingreso.

Según detalló el empresario, los sospechosos anunciaron en la portería que se dirigián hacia su domicilio. En los registros audiovisuales se observa que el guardia omitió solicitar la identificación correspondiente de los visitantes y tampoco realizó el llamado de verificación previa a la vivienda, incumpliendo de manera flagrante los protocolos de acceso establecidos para este tipo de urbanizaciones cerradas.

Sagra formalizó la denuncia al día siguiente ante las autoridades policiales, expresando su convicción de que se trataba de un ataque planificado. El empresario remarcó que sus rutinas diarias son previsibles, por lo que el intento de abordarlo dentro de su propia casa denota una logística previa y un grado de audacia que genera honda preocupación. Asimismo, calificó como un hecho sumamente grave tanto la pasividad de la vigilancia privada como el uso de indumentaria de las fuerzas de seguridad por parte de delincuentes.

La causa quedó bajo la órbita de la fiscal María del Carmen Reuter, mientras que efectivos de la División Investigaciones de la Policía de Tucumán avanzan en el relevamiento de pruebas, el análsis de cámaras públicas y privadas de la avenida Perón y el peritaje de las comunicaciones. La línea investigativa busca identificar a los cinco sospechosos y determinar si existió algún tipo de complicidad o zona liberada por parte del personal encargado de la custodia del predio.

El caso vuelve a poner en el centro del debate la efectividad de los controles de seguridad privada en las zonas residenciales de la provincia y la vulnerabilidad de estos accesos ante modalidades delictivas cada vez más sofisticadas.

¿Considerás que las empresas de seguridad privada en los barrios cerrados cuentan con la preparación necesaria para reaccionar ante este tipo de modalidades, o debería exigirse una regulación estatal más estricta sobre sus controles?