La operación se concretó mediante la creación de una nueva sociedad, se focalizó en la adquisición de la planta industrial y derivó en un cambio en la estructura de control de uno de los principales establecimientos fabriles de la provincia.
Santiago Blaquier, uno de los herederos del grupo Ledesma, concretó la compra del Ingenio Concepción, uno de los establecimientos más relevantes del complejo sucroalcoholero de Tucumán, y asumió el control de la planta industrial ubicada en Banda del Río Salí. La operación se realizó a través de la sociedad Ingenios de Tucumán S.A., creada específicamente para administrar el activo, y significó el desembarco formal de Blaquier en el mercado azucarero provincial, por fuera de su histórico rol en la compañía jujeña.
La transacción se cerró por un monto cercano a los USD 100 millones y se limitó exclusivamente a la planta industrial, sin incluir tierras ni activos agrícolas. En ese esquema, los productores cañeros continuaron vinculados al ingenio mediante acuerdos independientes habituales en la cadena productiva. Desde la firma compradora aclararon además que la operación no mantiene vínculos societarios, operativos ni financieros con Ledesma S.A.A.I. ni con Desdelsur S.A., y que Blaquier renunció previamente al directorio del Grupo Ledesma para evitar eventuales conflictos de interés.
El Ingenio Concepción se destaca por su elevada capacidad productiva de azúcar y alcohol, concentra a más de mil trabajadores y cumple un rol central en el entramado industrial y económico de la provincia. La conducción operativa quedó a cargo de Martín Franzini, designado gerente general de Ingenios de Tucumán S.A., quien cuenta con trayectoria en el sector y se trasladó a la provincia para asumir la gestión del establecimiento. Desde la empresa señalaron que la nueva etapa apunta a fortalecer el trabajo conjunto con autoridades provinciales, cañeros y actores del sector, con una mirada de cooperación y desarrollo de largo plazo.
La planta, que pertenecía al Complejo Alimenticio San Salvador S.A., encabezado por Martín Luque, fue transferida formalmente el 30 de diciembre, tras una presentación oficial que incluyó una visita protocolar al gobernador Osvaldo Jaldo. La operación no implicó cambios en la dotación de personal y el ingenio continuó funcionando con normalidad, sosteniendo las fuentes de empleo directas e indirectas. La adquisición se inscribió en un contexto de interés creciente por activos industriales del sector azucarero en el norte argentino y representó un movimiento relevante dentro de la industria regional.
