El presidente de Irán, Masud Pezeshkian, afirmó que la República Islámica vengará la muerte del líder supremo Ali Jamenei, fallecido durante ataques coordinados de Israel y Estados Unidos sobre objetivos estratégicos en Teherán.
En un mensaje difundido por la televisión estatal, calificó el hecho como un “crimen histórico” y aseguró que el país ejercerá su “derecho legítimo” a responder. Pezeshkian asumió la conducción en un período de transición junto a un consejo institucional, mientras crece la incertidumbre interna por la sucesión.

Tras la ofensiva inicial, se registraron bombardeos cruzados. El Ejército israelí confirmó impactos de misiles en Tel Aviv y Haifa, aunque los servicios de emergencia reportaron oficialmente solo dos impactos directos. Desde Israel señalaron que Irán lanzó cientos de proyectiles y drones, en medio de fuertes restricciones informativas por censura militar.
En este contexto, el primer ministro Benjamin Netanyahu advirtió que ampliará la ofensiva en los próximos días e instó al pueblo iraní a rebelarse contra el régimen. Con amenazas explícitas de venganza, ataques confirmados y la participación directa de Estados Unidos, el conflicto entra en una fase de máxima tensión que podría escalar a un enfrentamiento regional de mayor magnitud.
