El consumo en Argentina muestra una recuperación parcial y desigual entre sectores, en un contexto donde el poder adquisitivo de los hogares sigue debilitado.
Si bien algunos rubros comenzaron a mostrar señales de mejora, especialmente los bienes durables impulsados por el crédito, el consumo masivo continúa con un desempeño moderado. Según distintas consultoras, las ventas en supermercados lograron leves subas hacia fines de 2025, aunque aún se mantienen por debajo de los niveles registrados en 2023, mientras que los mayoristas siguen acumulando caídas.

En contraste, algunos sectores vinculados a bienes durables exhibieron un mejor desempeño. Las ventas de electrodomésticos crecieron con fuerza durante 2025 y los shoppings también mostraron una recuperación gradual desde el segundo semestre. Sin embargo, otros segmentos presentan señales de enfriamiento: los patentamientos de autos y el mercado inmobiliario comenzaron 2026 con retrocesos, en un escenario marcado por una menor expansión del crédito y una demanda todavía cautelosa.
Analistas coinciden en que la evolución del consumo dependerá principalmente de la recuperación del salario real y del ingreso disponible de las familias. Actualmente, los ingresos siguen afectados por la inflación y el peso de los gastos fijos como tarifas y alquileres, lo que limita la capacidad de compra. En ese contexto, las proyecciones para 2026 anticipan una mejora moderada del consumo, con crecimientos acotados que difícilmente compensen la fuerte caída registrada durante 2024.
