Un equipo de investigadores de Universidad de Harvard desarrolló un innovador recolector solar capaz de adaptarse automáticamente a las estaciones, generando electricidad en verano y proporcionando calefacción en invierno.
Este avance busca resolver uno de los principales problemas de la energía solar: producir el tipo de energía adecuado según la demanda, sin necesidad de sistemas electrónicos o mecánicos.

El dispositivo combina una lente de Fresnel, una cavidad con agua y una célula fotovoltaica, utilizando el cambio de fase del agua como mecanismo clave. Cuando hace calor, el agua se mantiene en estado de vapor y permite concentrar la luz en la célula para generar electricidad. En cambio, al bajar la temperatura, el agua se condensa y el sistema deja pasar la luz como calor hacia el interior.
Las pruebas demostraron que el sistema funciona de forma automática según la temperatura ambiente, priorizando electricidad por encima de los 15 °C y calefacción por debajo. Además, alcanza una alta eficiencia térmica, lo que lo convierte en una alternativa prometedora para integrarse en edificios y mejorar el aprovechamiento de la energía solar.
