La Cámara de Diputados aprobó la reforma de la Ley de Glaciares impulsada por el oficialismo y sus aliados, en una sesión atravesada por fuertes cruces políticos y protestas en las afueras del Congreso.

El proyecto, que ya contaba con media sanción del Senado, fue convertido en ley con 137 votos a favor, 111 en contra y 3 abstenciones.

La nueva normativa modifica el alcance de las áreas protegidas al permitir actividades económicas, como la minería de cobre y litio, en zonas periglaciares que no cumplan funciones clave como reserva de agua. Además, delega en las provincias la definición de estándares de protección y abre debates sobre la autoridad de aplicación en caso de conflictos.

Mientras se desarrollaba la sesión, se registraron incidentes en las inmediaciones del Congreso entre manifestantes y fuerzas de seguridad, en el marco del protocolo antipiquetes. Hubo momentos de tensión con corridas, uso de gases y camiones hidrantes, aunque sin una escalada mayor de violencia.