Elon Musk, a través de su empresa xAI, enfrenta cuestionamientos legales y ambientales por el uso de generadores contaminantes en un centro de datos ubicado cerca de Memphis, Tennessee. A pesar de las demandas en curso, la compañía confirmó que planea ampliar esta infraestructura energética.

El proyecto contempla una inversión de 2.000 millones de dólares en turbinas de gas móviles durante los próximos tres años. Actualmente, la empresa ya opera decenas de estos generadores —46 en total—, superando ampliamente los 15 autorizados por las autoridades estatales, lo que intensificó las críticas.

La demanda fue presentada por la NAACP, que advierte sobre el impacto en la calidad del aire. Según el reclamo, cada turbina puede emitir más de 2.000 toneladas anuales de óxidos de nitrógeno, contribuyendo al smog y agravando enfermedades respiratorias como el asma.

El conflicto también expone diferencias regulatorias entre normas estatales y federales. Mientras algunos estados permiten operar estos equipos como “móviles” sin permisos durante un tiempo limitado, la Agencia de Protección Ambiental determinó que xAI violó la legislación al utilizarlos sin autorización.

En paralelo, la estrategia empresarial avanza hacia la integración de xAI con SpaceX en un nuevo conglomerado que busca llevar centros de datos al espacio. El plan incluye el uso de cohetes, satélites y plataformas digitales para desarrollar inteligencia artificial a gran escala, aunque el uso actual de combustibles fósiles sigue siendo un punto crítico en medio de la expansión.