El Gobierno envió al Congreso un proyecto para derogar la Ley de Etiquetado Frontal (27.642), con el objetivo de reducir regulaciones y costos para la industria alimentaria.

La iniciativa propone eliminar los sellos negros en los envases, lo que implicaría un cambio significativo en la estética de los productos y en la forma en que se presenta la información nutricional.

Desde el oficialismo sostienen que el sistema actual perdió efectividad, ya que la mayoría de los productos (alrededor del 85%) tiene advertencias, lo que generó una “fatiga” en los consumidores. Según este argumento, cuando todos los alimentos llevan sellos, estos dejan de cumplir su función informativa y terminan banalizando el mensaje.

El proyecto también apunta a unificar criterios con el Mercosur y facilitar la exportación, ya que el esquema argentino difiere de otros sistemas internacionales. Además, se cuestiona que la normativa vigente no contempla aspectos como la calidad nutricional, el grado de procesamiento o las porciones, lo que podría generar interpretaciones incompletas sobre los alimentos.

La industria alimentaria respalda la iniciativa y considera que el modelo actual presenta fallas técnicas y operativas. También reclama mayor flexibilidad en materia de publicidad, ya que hoy existen restricciones para el uso de promociones, personajes o estrategias de marketing en productos con sellos.

De aprobarse la derogación, las góndolas cambiarían notablemente: desaparecerían los octógonos negros y las marcas recuperarían libertad en el diseño de sus envases. Según el Gobierno, esto permitiría una competencia más equilibrada entre productos y un sistema de información nutricional más adaptable, aunque el debate promete ser intenso en el Congreso.