Pemba, un robot humanoide adaptado para operar en entornos extremos, logró alcanzar más de 6.000 metros de altitud durante una expedición al volcán Chimborazo, en Ecuador.

El ascenso, que se extendió durante unas 16 horas, marcó un nuevo avance en el desarrollo de tecnologías robóticas aplicadas a la exploración de alta montaña.
El androide fue desarrollado a partir del modelo Unitree G1 y modificado por la empresa Geologic Dome con sistemas de gestión térmica, inteligencia artificial y sensores especializados. Gracias a estas mejoras, pudo desplazarse de manera autónoma en pendientes de hasta 30 grados y recopilar información ambiental en tiempo real.
Sin embargo, la autonomía de Pemba aún tiene limitaciones. En los tramos más complejos y peligrosos del Chimborazo, el robot necesitó la asistencia de los alpinistas que integraban la expedición, quienes lo transportaron manualmente para garantizar la seguridad de la operación.
Tras el éxito de esta prueba, los desarrolladores ya trabajan en un objetivo mucho más ambicioso: convertir a Pemba en el primer robot humanoide en alcanzar la cima del monte Everest. Para ello deberán superar nuevos desafíos técnicos, logísticos y regulatorios, ya que las autoridades de Nepal evalúan cómo incorporar este tipo de expediciones.
Más allá del valor simbólico, los impulsores del proyecto consideran que este tipo de robots podrían desempeñar tareas de monitoreo ambiental, recolección de residuos, búsqueda y rescate en zonas de difícil acceso. La experiencia obtenida en el Chimborazo representa un paso importante hacia el uso de humanoides en escenarios extremos donde la intervención humana resulta compleja o riesgosa.
