El empleo registrado volvió a mostrar signos de debilidad durante marzo, según un informe elaborado por especialistas de la Universidad de Buenos Aires. Tras una leve mejora en febrero, el mercado laboral formal perdió alrededor de 11.000 puestos de trabajo, reflejando que la recuperación del sector aún no logra consolidarse.

Los datos indican que el empleo privado formal continúa por debajo de los niveles existentes al inicio de la actual gestión. Desde noviembre de 2023 se habrían perdido más de 217.000 puestos asalariados registrados, una cifra que evidencia las dificultades que enfrentan diversas actividades económicas.
El análisis también revela que el impacto no es uniforme entre las empresas. Mientras las compañías de menor tamaño continúan reduciendo personal, las grandes firmas lograron incrementar sus plantillas. Las empresas medianas, por su parte, mostraron escasas variaciones, configurando un escenario de recuperación desigual.
Entre los sectores más afectados se destacan la industria manufacturera y el comercio, que siguen encabezando la caída del empleo formal. En contraste, la minería registró mejoras por segundo mes consecutivo, aunque todavía no consigue compensar las pérdidas acumuladas en los últimos años. La construcción, en tanto, se mantuvo prácticamente estable.
Otro dato relevante es la evolución del salario mínimo. El estudio señala que su poder adquisitivo sufrió una fuerte erosión desde fines de 2023 y acumula una pérdida cercana al 40%. De esta manera, el ingreso mínimo se ubica entre los niveles más bajos de las últimas décadas en términos reales.
Pese a este escenario, los salarios de los trabajadores registrados del sector privado mostraron una leve recuperación durante abril. Sin embargo, los especialistas advierten que esta mejora todavía resulta insuficiente para compensar el deterioro acumulado, en un contexto marcado por la fragilidad del empleo formal y la persistente pérdida de capacidad de compra.
