La economía argentina volvió a mostrar señales de volatilidad en abril de 2026. De acuerdo con el Estimador Mensual de Actividad Económica (EMAE) del Indec, la actividad creció 1,6% en comparación con el mismo mes del año pasado, aunque retrocedió 1,5% respecto de marzo en la medición desestacionalizada, lo que reafirma el comportamiento irregular que viene registrando en los últimos meses.

Este desempeño refleja el denominado “efecto serrucho”, una dinámica marcada por avances y retrocesos consecutivos. En lo que va del año, enero mostró una mejora, febrero una caída, marzo una recuperación y abril volvió a registrar una contracción en la comparación mensual, evidenciando la falta de una tendencia sostenida.
Los principales motores del crecimiento fueron la explotación de minas y canteras, que avanzó 17,1% interanual, y agricultura, ganadería, caza y silvicultura, con un incremento del 10,9%. También tuvieron un desempeño positivo los sectores de electricidad, gas y agua, intermediación financiera, transporte y comunicaciones, y servicios sociales y de salud.
En contraste, la mayor retracción se observó en pesca, que se desplomó 28,4% frente a abril de 2025. También registraron bajas importantes el comercio mayorista y minorista (-3,2%), la industria manufacturera (-2,9%) y la construcción (-1,8%), actividades que continúan mostrando dificultades para recuperar dinamismo.
En total, siete de los 15 sectores relevados por el Indec crecieron durante abril, mientras que ocho registraron caídas. La expansión del agro y la minería fue determinante para sostener el resultado positivo del indicador general, compensando parcialmente el retroceso de otras ramas de peso en la economía.
A pesar de la baja mensual, la tendencia de fondo mostró una leve mejora de 0,3%, mientras que el acumulado del primer cuatrimestre del año exhibió un crecimiento de 2,1% en relación con el mismo período de 2025. Sin embargo, los datos reflejan que la recuperación continúa siendo heterogénea entre los distintos sectores productivos.
De esta manera, el panorama económico mantiene un comportamiento de “dos velocidades”: por un lado, actividades vinculadas al agro, la minería y la energía sostienen el crecimiento; por el otro, la industria, el comercio y la construcción continúan rezagados, limitando una recuperación más equilibrada del conjunto de la actividad económica.
