Las consultoras privadas coinciden en que la inflación de junio se ubicó entre el 1,8% y el 1,9%, por debajo del registro de mayo, y ahora el foco está puesto en julio. Aunque el dólar mayorista subió unos $50 durante el último mes, los analistas destacan que su valor sigue muy cerca del registrado a comienzos de año, por lo que no esperan un traslado inmediato y significativo a los precios.

Los especialistas sostienen que, por ahora, el impacto del movimiento cambiario sobre la inflación es limitado. Desde Analytica y Eco Go señalaron que el mercado interno continúa débil y que no hay señales de un fuerte pass through, aunque advirtieron que algunos rubros sensibles al tipo de cambio, como alimentos y combustibles, deberán seguirse de cerca durante las próximas semanas.

La principal preocupación para julio pasa por el precio de los combustibles. Si bien el valor internacional del petróleo volvió a niveles previos al conflicto en Oriente Medio, YPF mantiene sin cambios los precios para recuperar el costo del esquema de amortiguación aplicado durante la suba del Brent. A esto se suma el impacto de la reciente suba del dólar y el incremento de impuestos, factores que podrían demorar una eventual baja en las naftas.

En este contexto, el Gobierno sostiene que la depreciación del peso responde al fortalecimiento global del dólar y no a un desorden del mercado cambiario. Mientras tanto, el sector privado aguarda los próximos datos oficiales de inflación: primero se conocerá el índice de la Ciudad de Buenos Aires y, posteriormente, el dato nacional, que permitirá medir si la desaceleración de los precios logró sostenerse durante julio.