El Gobierno nacional intensifica los preparativos frente a la llegada del fenómeno El Niño, que podría incrementar el riesgo de lluvias intensas, inundaciones y otros eventos climáticos durante la primavera.

En ese marco, la secretaria general de la Presidencia, Karina Milei, el jefe de Gabinete, Diego Santilli, y la ministra de Seguridad, Alejandra Monteoliva, viajarán a Chaco durante la primera semana de agosto para encabezar una reunión de coordinación con autoridades nacionales y provinciales.

La visita fue definida en una nueva reunión de la mesa política realizada en la Casa Rosada, donde el impacto del fenómeno climático volvió a ocupar un lugar central en la agenda. El objetivo del encuentro será fortalecer la planificación preventiva y coordinar acciones antes de que comiencen los meses de mayor probabilidad de precipitaciones por efecto del evento climático.

La reunión será organizada por la Agencia Federal de Emergencias (AFE), organismo encargado de planificar y coordinar la respuesta del Estado ante desastres naturales. También participarán técnicos del Servicio Meteorológico Nacional (SMN) y representantes de las provincias del Nordeste Argentino (NEA), quienes evaluarán los escenarios climáticos previstos y definirán protocolos de actuación para reducir los riesgos sobre la población y la infraestructura.

Las proyecciones climáticas indican que El Niño podría alcanzar su mayor intensidad durante la primavera, una etapa en la que suelen aumentar las precipitaciones sobre amplias regiones del centro y noreste del país. Por ese motivo, las autoridades buscan anticiparse mediante el fortalecimiento de los sistemas de monitoreo, la actualización de los mapas de riesgo y la coordinación de respuestas conjuntas entre Nación y las provincias.

Como parte de esa estrategia, el Ejecutivo aprobó recientemente el Plan de Coordinación Federal ENOS 2026/2027, destinado a mejorar la articulación entre los distintos niveles del Estado frente a posibles emergencias hidrometeorológicas. En una primera etapa, el operativo abarcará a Buenos Aires, Entre Ríos, Santa Fe, Corrientes, Chaco, Formosa, Misiones y la Ciudad de Buenos Aires, aunque podrá ampliarse si las condiciones meteorológicas lo requieren.

El plan contempla un seguimiento permanente de las variables atmosféricas e hidrológicas, la emisión de alertas tempranas, la elaboración de informes científicos y la activación de un comando unificado en caso de emergencia. Para esas tareas trabajarán de manera coordinada la Agencia Federal de Emergencias, el Servicio Meteorológico Nacional, el Instituto Nacional del Agua, Vialidad Nacional, el Ministerio de Defensa, la Dirección Nacional de Emergencias Sanitarias y las fuerzas federales, con el objetivo de minimizar el impacto de uno de los fenómenos climáticos más relevantes para la región.