La crisis diplomática entre Argentina y Brasil se profundizó luego de que el canciller brasileño, Mauro Vieira, recibiera por separado al embajador argentino en Brasilia, Daniel Raimondi, y al representante brasileño en Buenos Aires, Julio Bitelli, quien fue convocado a consultas en Brasilia.

Durante el encuentro con Raimondi, el gobierno de Luiz Inácio Lula da Silva transmitió su malestar por las declaraciones del presidente Javier Milei.

La reunión marcó el primer contacto formal entre ambos gobiernos desde el inicio del conflicto. Según trascendió, Vieira expresó la preocupación de Brasil por los dichos del mandatario argentino, mientras que con Bitelli realizó una evaluación del estado actual de la relación bilateral y acordó mantener nuevas conversaciones tras su regreso de Perú.

El conflicto se originó el sábado durante la participación de Milei en un acto del Partido Liberal en San Pablo. Allí calificó a Lula como un “ladrón” y un “presidiario”, advirtió sobre el supuesto “riesgo Lula” para Brasil y cuestionó duramente al juez Alexandre de Moraes por impedirle visitar al expresidente Jair Bolsonaro, quien cumple prisión domiciliaria.

Las declaraciones provocaron una inmediata respuesta del gobierno brasileño. La Cancillería emitió un comunicado en el que calificó el episodio como “sin precedentes” y denunció que Milei agravió al presidente, a las instituciones democráticas y al pueblo brasileño durante una visita oficial al país.

Mauro Vieira también calificó los dichos del mandatario argentino como “muy graves” e “inaceptables” y sostuvo que constituyeron una injerencia en los asuntos internos de Brasil. No obstante, aclaró que su país priorizará el diálogo diplomático y descartó, por el momento, retirar a los embajadores.

El canciller brasileño reclamó además explicaciones al gobierno argentino sobre el motivo de las declaraciones de Milei en territorio brasileño. La convocatoria del embajador Bitelli también estuvo relacionada con acusaciones posteriores del Presidente argentino, quien afirmó que el gobierno de Lula financió una campaña contra Argentina durante el proceso electoral de 2023.

La controversia también generó reacciones dentro de Brasil. El presidente del Supremo Tribunal Federal, Luiz Edson Fachin, respaldó al juez Alexandre de Moraes y defendió la independencia del Poder Judicial, mientras que el titular del Partido de los Trabajadores (PT), Edinho Silva, acusó a Milei de faltar el respeto a las instituciones brasileñas y al presidente Lula da Silva.