Contaminación y éxodo en Salta

Un pozo de hidrocarburos abandonado en Lomas de Olmedo despide gas a presión y creó una laguna aceitosa que ya mató a más de 350 animales y arrasó con 20 hectáreas de bosque nativo. Vecinos de la zona debieron abandonar sus hogares, mientras la Fiscalía avanza con acciones judiciales y crecen los reclamos por la remediación urgente en la región.

Un escenario de devastación ambiental y económica afecta al norte argentino, a tan solo 260 kilómetros de la capital salteña y en una franja ecológica estrechamente vinculada al corredor de yungas que comparte con Tucumán. En el paraje Lomas de Olmedo, la mala praxis en el cierre de un yacimiento petrolero derivó en una fuga ininterrumpida de gas y la formación de una superficie aceitosa altamente nociva, transformando un ecosistema de transición único en lo que biólogos y lugareños califican como el “Chernobyl argentino”.

La problemática se desencadenó tras el cese de operaciones de la última firma a cargo del yacimiento CNO-8 “Puesto Guardián”, la empresa President Petroleum S.A. Según denuncian las familias afectadas y organizaciones ambientalistas como Greenpeace, el pozo no fue sellado bajo los parámetros técnicos requeridos. Como resultado, emanaciones de gas brotan desde el suelo con un ruido ensordecedor que varía según la presión atmosférica, acompañadas por una fina “lluvia aceitosa” que cubre la vegetación, impide la fotosíntesis y seca los árboles de pie.

El impacto sobre la economía de subsistencia local es catastrófico. Lomas de Olmedo es una comunidad históricamente abocada a la ganadería. En los últimos tres años se contabilizaron más de 350 cabezas de ganado muertas tras consumir agua o pastos contaminados, sin contar la pérdida de fauna silvestre autóctona como corzuelas, quirquinchos, ocelotes y pecaríes. La peligrosidad del aire —cuya concentración tóxica se eleva durante las noches— obligó a los pobladores a evacuar sus viviendas y mudarse a localidades cercanas como Pichanal, a 80 kilómetros, desde donde deben viajar a diario por caminos rurales de difícil tránsito para intentar salvar los pocos animales que les quedan.

La zona dañada abarca unas 20 hectáreas de alto valor biológico, al tratarse del punto de acople entre el Chaco seco y la selva pedemontana previa a la ecorregión de las yungas. Especialistas advierten que, aunque la flora muestra brotes resilientes, las plantas jóvenes mueren al poco tiempo de nacer debido a la acidez del terreno y la saturación del aire, lo que amenaza con volver irreversible el daño ecológico si no se interviene de forma inmediata.

En el plano judicial e institucional, la Fiscalía Penal de Pichanal y el Juzgado de Garantías N° 2 de Orán encabezaron inspecciones oculares en el lugar para fundamentar una acción civil ambiental. Ante la gravedad de los hechos, el Gobierno de Salta decretó la caducidad de la concesión a la operadora privada y traspasó la custodia del área al Estado provincial, facultando al Ministerio de Producción y Minería a ejecutar obras de resguardo de emergencia. Sin embargo, en el territorio las respuestas operativas aún no se han concretado y la fuga continúa activa.

La crisis en Lomas de Olmedo expone las severas falencias en los controles estatales sobre el pasivo ambiental que dejan las empresas extractivas en el NOA, un debate de profunda relevancia para todas las provincias de la región que comparten cuencas hidrocarburíferas y reservas naturales.

¿Considerás que la Justicia debería imponer sanciones penales directas a los directivos de las empresas petroleras que abandonan pozos sin remediar, o el Estado debe asumir la reparación inmediata con fondos públicos ante la emergencia?