En la primera jornada ante el Tribunal Oral en lo Criminal N° 29, el músico postergó su declaración, dijo que “coquetea con la marihuana” y exhibió un estado de desconexión que derivó en un duro cruce entre la fiscalía y sus abogados. Los jueces rechazaron un nuevo pedido de suspensión del proceso
Con un ambiente enrarecido y bajo una estricta cobertura mediática, comenzó en el Tribunal Oral en lo Criminal y Correccional N° 29 de la Capital Federal el juicio oral contra Cristian “Pity” Álvarez. El ex líder de las bandas de rock Viejas Locas e Intoxicados está acusado por el homicidio de Cristian Maximiliano Díaz, crimen ocurrido en julio de 2018 por el que podría recibir una pena de entre 8 y 25 años de prisión.
Ingresó al edificio con anteojos oscuros, gorra de felpa y una remera con la frase “Y si esperás, vas a entender”, de su conocida canción “Nunca quise”. Sin embargo, una vez dentro de la sala de audiencias, la conducta del procesado se transformó en el eje del debate. Al momento de la lectura de la imputación, el músico se mostró despatarrado en su silla, semidormido y por momentos roncando, lo que motivó que su propio defensor le tocara el hombro para pedirle que mantuviera la atención.
Al ser consultado por el presidente del tribunal, Gustavo Goerner, Álvarez optó por posponer su declaración indagatoria, aunque respondió algunas preguntas de rigor personal. Afirmó no recordar su domicilio anterior ni su número de documento, definió la música como su única profesión actual y reconoció que padece hipertensión, diabetes y secuelas de una operación de cadera. Al referirse a su historial con las adicciones, admitió haber sido “muy adicto a la pasta base” y sostuvo que en el presente solo “coquetea con la marihuana”. Asimismo, explicó que su hermana y un sacerdote manejan su dinero y le recuerdan la toma diaria de medicamentos.
Ante el cuadro exhibido por el imputado, la defensa técnica —encabezada por el abogado Javier Marino— insistió con un planteo previo para suspender el juicio por un lapso de dos meses a fin de someter a Álvarez a nuevos peritajes interdisciplinarios. La defensa argumentó que el músico “no estaba verdaderamente presente” debido a un déficit en sus facultades cognitivas.
La respuesta del fiscal de juicio, Sandro Abraldes, fue categórica. Acusó a la defensa de adoptar una postura dilatoria y contrapuso el comportamiento del acusado en la sala con sus recientes apariciones públicas en recitales y entrevistas periodísticas. “La otra posibilidad es que al señor Álvarez le aburra este juicio. Dormirse o aburrirse no habilita a suspender el proceso. Él elige selectivamente en qué actos participar”, disparó la fiscalía, postura a la que adhirió el querellante Fernando Burlando en representación de la familia de la víctima.
Tras deliberar, los jueces respaldaron la validez del informe del Cuerpo Médico Forense que confirmó la capacidad mental de Álvarez para estar en juicio, destacando que el acusado respondió con coherencia al interrogatorio inicial. Para no dilatar el debate, el tribunal acotó la duración de las próximas audiencias a tres horas diarias con un cupo máximo de cinco testigos por jornada. El juicio continuará este miércoles con la recepción de las primeras declaraciones testimoniales.
