La cantante y el comunicador darán el “sí” el próximo 30 de octubre en una celebración de perfil íntimo para su círculo cercano. En paralelo, la artista respondió con contundencia a las críticas de Marcelo Polino.

Luego de varios meses de trascendidos, especulaciones en medios porteños y un seguimiento exhaustivo por parte de sus seguidores en todo el país —con una marcada comunidad de fanáticos en el norte argentino—, quedó confirmada la fecha del enlace nupcial entre Mariana “Lali” Espósito y Pedro Rosemblat. La pareja formalizará su unión civil y festejará su casamiento el próximo 30 de octubre, según se dio a conocer en las últimas horas en el ciclo televisivo LAM.

Pese a la enorme popularidad que rodea a ambos protagonistas —ella consagrada como una de las figuras pop de mayor proyección internacional y él con un espacio consolidado en los medios de streaming y la comunicación política—, la premisa acordada para la ceremonia es la privacidad. El evento reunirá a un número acotado de invitados, estimado entre 150 y 200 personas, reservado estrictamente para familiares directos y el círculo íntimo de amistades de los novios.

Uno de los aspectos más llamativos que trascendió sobre la organización radica en la elección gastronómica. Lejos de las cartas sofisticadas habituales en recepciones de este calibre, la pareja optó por una impronta tradicional y descontracturada: una recepción basada en picadas, un asado criollo como plato fuerte y alternativas populares como milanesa con puré, priorizando un ambiente distendido por sobre las formalidades protocolares.

Sin embargo, el anuncio del enlace coincidió temporalmente con un duro cruce mediático que involucra a la cantante y al periodista de espectáculos Marcelo Polino. La relación entre ambos, que años atrás exhibía gestos de cordialidad pública, atraviesa una fractura terminante a raíz de declaraciones vertidas en el marco de la producción de la serie biográfica sobre Moria Casán.

Polino había cuestionado públicamente a Espósito asegurando que, durante el rodaje del episodio final del envío, la cantante se habría apartado del resto de los participantes y evitado el contacto con las amistades históricas de la diva. La respuesta de Lali no tardó en llegar a través de un mensaje directo enviado al conductor Ángel de Brito, desmintiendo de manera tajante la acusación.

La artista remarcó que las versiones carecen de sustento fáctico y que los registros de trabajo desmienten el relato: indicó que existen pruebas objetivas respecto a los cronogramas de grabación de cada figura y el material fotográfico registrado durante la jornada. Asimismo, calificó los dichos del periodista como un intento de desinformar motivado por intereses ajenos al trabajo artístico, señalando que la acusación “miente de mala leche” y deslizando que la postura crítica de Polino podría guardar relación con alineamientos políticos y su cercanía con el oficialismo nacional.

De esta manera, Lali Espósito atraviesa un presente de alta exposición marcado por contrastes: la planificación de su vida personal rumbo al altar el próximo 30 de octubre y la firmeza pública para responder a las controversias que surgen en el siempre complejo escenario del espectáculo argentino.