Efectivos de Drogas Peligrosas y del Grupo CERO allanaron una vivienda en el barrio Boca del Tigre tras reiteradas denuncias comunitarias. Incautaron piedras de estupefacientes, cerca de un millón de pesos y un revólver en condiciones de disparo. La causa quedó bajo la órbita de la UFINAR Capital.
La proliferación del comercio de sustancias ilícitas en los barrios periféricos del conurbano provincial sumó un golpe operativo clave en el sur del área metropolitana. En el marco de las acciones contempladas por la Ley de Narcomenudeo, efectivos de la Policía de Tucumán irrumpieron en un inmueble del barrio Boca del Tigre, en la ciudad de San Isidro de Lules, donde desarticularon un centro de acopio y fraccionamiento de estupefacientes que operaba a plena luz del día.
El procedimiento se originó a partir de insistentes alertas y testimonios aportados de manera anónima por los propios vecinos de la zona. Las familias del vecindario venían advirtiendo ante las autoridades un constante movimiento sospechoso de vehículos y personas extrañas que acudían a la propiedad a cualquier hora, alterando la tranquilidad habitual de un sector residencial caracterizado por su vida comunitaria de trabajo y cercanía hacia la Ruta Provincial 301.
Con las pruebas reunidas a lo largo de tareas de vigilancia encubierta, el Juzgado interviniente libró la correspondiente orden de allanamiento. La medida fue coordinada por la División Drogas Peligrosas (DIDROP) Lules, dependiente de la Dirección General de Drogas Peligrosas (DIGEDROP), y requirió el despliegue del Grupo CERO como fuerza de choque táctica para asegurar el perímetro e ingresar al domicilio con las garantías de dos testigos civiles.
Según precisó el subdirector de la DIGEDROP, comisario mayor Rufino Medina, durante la inspección minuciosa de los ambientes los pesquisas hallaron dos trozos compactos (“piedras”) de clorhidrato de cocaína que arrojaron un peso total cercano a los 100 gramos. De acuerdo con las estimaciones periciales de la fuerza, ese volumen de sustancia sin cortar habría permitido a la organización elaborar y comercializar más de 1.000 dosis fraccionadas —habitualmente distribuidas en la modalidad de “ravioles”— en las calles de Lules y localidades vecinas como San Pablo y La Reducción.
Por su parte, el jefe de la División Drogas Peligrosas Lules, oficial principal Augusto Monteros, detalló que dentro de la vivienda se produjo el secuestro de una suma cercana al millón de pesos en billetes de diversa denominación, presumiblemente fruto de las ventas recientes. Asimismo, los uniformados incautaron cuatro teléfonos celulares que serán peritados por los gabinetes informáticos, cuadernos con anotaciones y nombres de interés investigativo, y un revólver calibre 38 corto que se encontraba en condiciones operativas de disparo.
Como desenlace del operativo, tres personas —dos hombres y una mujer mayores de edad— fueron demoradas en el lugar. Todos quedaron alojados en dependencias policiales a disposición de la Unidad Fiscal de Narcomenudeo (UFINAR) del Centro Judicial Capital, despacho que en las próximas horas definirá las imputaciones formales y resolverá las medidas de coerción correspondientes.
Monteros enfatizó el valor del aporte ciudadano para quebrar la barrera del miedo en las barriadas tucumanas, subrayando que las denuncias vecinales resultaron determinantes para sustentar la acusación fiscal. Las actuaciones se inscriben en las directivas trazadas por el Ministerio de Seguridad y la cúpula policial para intensificar los patrullajes y allanamientos en puntos críticos del interior provincial, cerrando bocas de expendio que alimentan situaciones de violencia y consumo problemático en las comunidades locales.
