Con una suba del 8,3% en el trabajo registrado en los últimos tres años, la provincia encabeza el lote de los únicos cinco distritos con balance positivo. El gobernador valoró el esfuerzo del sector productivo local, aunque remarcó la urgente necesidad de que las cuentas nacionales impacten en el bolsillo del ciudadano común.
En un contexto nacional marcado por la recesión y el ajuste en el mercado de trabajo, Tucumán logró desmarcarse de la tendencia general. La provincia se posicionó al frente del crecimiento del empleo privado registrado en la Argentina, con un alza acumulada del 8,3% en los últimos tres años, según reveló un informe de la Fundación Encuentro en base a mediciones oficiales del INDEC, el Sistema Integrado Previsional Argentino (SIPA), CAME y la AFCP.
El panorama federal expone una profunda asimetría territorial. Entre diciembre de 2023 y mayo de 2026, el país sufrió la pérdida neta de 274.600 empleos asalariados formales en el ámbito privado, lo que representó una caída del 4,3% a nivel nacional. La destrucción de puestos impactó de lleno en 19 de los 24 distritos del país, con retrocesos severos en la región patagónica: Santa Cruz (-18,7%), Tierra del Fuego (-17,4%) y Chubut (-14,6%).
En la vereda opuesta, apenas cinco provincias lograron sostener números en verde. Tucumán encabezó esa reducida nómina, superando a Neuquén (6,8%), La Rioja (1,2%), San Juan (0,7%) y Río Negro (0,5%).
Al evaluar estas cifras, el gobernador Osvaldo Jaldo destacó el empuje de la matriz productiva tucumana y la articulación de sus diferentes sectores, desde las economías regionales consolidadas hasta los pequeños emprendimientos urbanos e industriales. Sin embargo, evitó los discursos triunfalistas y puso el foco en la cruda realidad que afrontan los trabajadores en la calle: la distancia entre los balances fiscales del Gobierno nacional y el poder de compra diario.
“Vemos con agrado que las variables macroeconómicas se van acomodando despacio, pero una macroeconomía ordenada sola es importante, pero no suficiente. Los resultados de una buena macro tienen que impactar directamente en la gente, en la microeconomía, que es donde están las empresas que producen, industrializan y comercializan, y donde está el ciudadano de a pie”, enfatizó el mandatario tucumano.
Jaldo vinculó las estadísticas laborales con la preocupación constante que recorre los hogares de la provincia: “Es eso que escuchamos todos los días: ‘no llego a fin de mes, no me alcanza el sueldo’. La macro ordenada tiene que derramar para que la industria pueda producir más y generar mejores ingresos; a eso apuntamos, sabiendo que nadie tiene una varita mágica y que nada se resuelve de la noche a la mañana”.
La estrategia provincial para contener despidos en medio del freno productivo nacional fue explicada por el ministro de Economía y Producción, Daniel Abad. El funcionario remarcó que la provincia mantiene un esquema de alivio fiscal sujeto a compromisos laborales específicos: “Nos preocupamos día a día en que no se cierren empresas. El beneficio de alícuota cero y las exenciones tributarias tienen un condicionante innegociable: que las empresas no despidan personal. El Estado provincial aporta el esfuerzo impositivo de los tucumanos con la condición estricta de cuidar cada fuente de trabajo”.
El informe sectorial subraya que este crecimiento tucumano se dio en un terreno adverso para la industria manufacturera nacional. La utilización de la capacidad instalada fabril en el país retrocedió del 66,6% al 57,6% al comparar los primeros semestres de 2023 y 2026, con caídas críticas en ramas clave como el sector automotriz, metalmecánico y textil, mientras que el agro, la minería y los hidrocarburos lograron sostener la actividad general.
