Desde este martes 1 de septiembre regirá un incremento sugerido para tortillas, facturas y pastelería. La decisión se tomó tras un cónclave en Casa de Gobierno con Osvaldo Jaldo, priorizando sostener el kilo de pan de mesa entre $3.500 y $4.000 para no golpear la canasta básica familiar.
A partir de este martes 1 de septiembre, las panaderías de San Miguel de Tucumán y del interior provincial aplicarán un nuevo cuadro tarifario con incrementos sugeridos de entre el 7% y el 10% en productos elaborados y de repostería. La resolución fue adoptada formalmente por el Centro de Industriales Panaderos de Tucumán, presidido por Pablo Albertus, con una salvedad clave para el bolsillo de la población: el pan francés de consumo masivo mantendrá congelada su escala de precios.
La definición del sector se consolidó luego de una mesa de diálogo mantenida en Casa de Gobierno entre referentes de la industria panaderil, el gobernador Osvaldo Jaldo y el ministro del Interior, Darío Monteros. En el encuentro institucional, los empresarios expusieron el complejo cuadro financiero que atraviesa la actividad productiva en la provincia, marcado por una suba constante de los costos operativos, la caída de los márgenes de rentabilidad y la necesidad de sostener las fuentes laborales en los obradores tucumanos.
Conforme a la grilla oficial difundida por la entidad gremial empresaria, el valor sugerido del kilogramo de pan francés continuará oscilando en la franja de $3.500 a $4.000, una referencia que permanece inalterable desde hace cuatro meses en los mostradores locales. En paralelo, para la comercialización mayorista destinada a despensas, almacenes de barrio y puntos de reventa barriales, el precio testigo quedó fijado en $2.600 por kilo.
Desde el Centro de Industriales Panaderos argumentaron que los establecimientos vienen amortiguando internamente las subas operativas para no restringir la demanda del pan de mesa, considerado un alimento elemental e irremplazable en los hogares de menores recursos. No obstante, advirtieron que la brecha entre los costos reales de elaboración y los valores de salida al público se tornó insostenible en las últimas semanas.
La estructura de costos del sector se vio fuertemente condicionada por la última actualización de las tarifas energéticas de electricidad correspondientes a EDET y del servicio de gas canalizado provisto por Naturgy. A estos servicios regulados se sumaron los nuevos tramos salariales acordados en las paritarias del gremio panadero cerradas en los últimos días, además del encarecimiento continuo de materias primas e insumos no negociables: harinas de diversas graduaciones, grasas bovinas refinadas, margarinas, envoltorios plásticos y elementos descartables indispensables para el despacho al público.
Bajo este panorama, la estrategia de las panaderías tucumanas radica en segmentar el traslado de costos: absorber la inflación en el producto de mayor rotación y aplicar la corrección sobre la línea de especialidades. De esta manera, el aumento del 7% al 10% impactará directamente en las tortillas tradicionales, facturas de manteca y grasa, panes de hamburguesas y vienas, pan de molde lactal, prepizzas, galletería seca, masas finas, tartas dulces, tortas artesanales y el servicio de cafetería.
La dirigencia panadera ratificó que esta adecuación parcial busca brindar oxígeno financiero a los comercios, evitar cierres de sucursales y preservar el empleo formal en el rubro, mientras se monitorea la evolución de los precios de los insumos esenciales en el mercado regional.
