Diez nombres con causas abiertas durante años afrontan procesos unificados entre la Justicia provincial y el fuero federal. Ostentación, disputas barriales en la capital y el interior, y alianzas que definen el mapa delictivo local.

Durante años, las figuras centrales del crimen organizado en Tucumán mantuvieron un patrón común: acumulaban expedientes por hechos graves que no avanzaban, mientras caían detenidos de forma transitoria por contravenciones o causas menores. Paralelamente, exhibían un poder adquisitivo desmedido en plataformas digitales y en las barriadas donde operaban.

Joyas, vehículos de alta gama, propiedades imponentes, viajes y espectáculos privados con artistas nacionales formaron parte de la rutina con la que el legislador José Cano los bautizó públicamente como “los nuevos ricos de Tucumán”. Esa solvencia económica funcionó como un doble dispositivo: asistencialismo barrial para asegurar el silencio de los vecinos y fondos destinados a tejer redes de encubrimiento.

El escenario procesal comenzó a modificarse con una articulación más estricta entre los fiscales del fuero común y la Justicia Federal. Desde la cúpula policial, el jefe de la fuerza provincial, Joaquín Girvau, ratificó una línea de acción unificada: avanzar sobre las estructuras sin distinciones. El objetivo del Ministerio Público Fiscal se centra en consolidar expedientes paralelos y transformar arrestos circunstanciales en acusaciones con penas de cumplimiento efectivo.

La nómina bajo control judicial

  • Javier “Chuky” Casanova: Apuntado como uno de los líderes territoriales surgido del narcomenudeo en el barrio Oeste II. Pese a haber sido sobreseído por una balacera en una fiesta electrónica, el fiscal Mariano Fernández logró sostener su privación de la libertad por tenencia de drogas y armas. Enfrenta además un expediente de alto impacto por el secuestro de 50 kilos de cocaína en Jujuy, con sospechas recientes de planificación de fuga tras las rejas.
  • Facundo Ale: Hijo de Ángel “El Mono” Ale, pasó de denunciante a imputado por el tiroteo en la fiesta electrónica antes citada. Afronta un pedido de seis años y medio de prisión por parte de la fiscalía. Al registrar una condena previa de tres años condicionales por balear en 2024 la vivienda de un integrante de Los Gardelitos, cualquier nuevo fallo ordenará su encierro efectivo.
  • Walter “Petiso David” Lobos: Referente del clan Los Gardelitos. Aunque sumó menciones en siete expedientes por drogas entre 2012 y 2020 sin ser procesado, cayó por el hallazgo de tres kilos de marihuana tras una orden de allanamiento. El fiscal federal Agustín Chit logró su procesamiento por lavado de activos provenientes del narcotráfico.
  • Lucas Córdoba: Detenido en mayo de 2024 bajo sospecha de narcomenudeo. El peritaje de sus dispositivos telefónicos, a cargo de la fiscalía de Diego Hevia, arrojó nexos con tráfico a mayor escala y armamento ilegal. Tras una disputa de competencias impulsada por el fiscal Carlos Sale, el caso se dirime en la Cámara de Apelaciones federal.
  • Jorge “Pelaín” Nasif: Con presunta injerencia en el sur de la provincia y Termas de Río Hondo, sobrevivió a un asalto de uniformados en 2021 —sospechado como un secuestro de la banda de “narcopolicías”— sin que se activaran pesquisas sobre sus actividades en aquel juicio. En noviembre pasado, la Digedrop secuestró estupefacientes en ese mismo domicilio. El fiscal Miguel Varela litiga para que la causa pase íntegramente a órbita federal.
  • Miguel “Miguelón” Figueroa: Condenado por tres homicidios motivados por venganza familiar y por amenazas dirigidas a magistrados, fiscales y al gobernador Osvaldo Jaldo. Las pesquisas telefónicas lo posicionan en una de las facetas más cruentas de la actividad: la sustracción violenta de cargamentos de droga a bandas rivales.
  • Los hermanos Walter, Emanuel y Cristian Caro: Condenados previamente por diversos delitos, fueron reubicados en pabellones de máxima seguridad acusados de extorsión carcelaria, con exigencias de dinero en moneda extranjera y vehículos a otros detenidos vinculados al narcotráfico.
  • Santiago “Cara i’ Gota” Villafañe: Se entregó formalmente tras redadas policiales vinculadas al ataque a disparos contra dos domicilios en el Oeste II. Es sindicado como el sucesor territorial del espacio que ocupaba Casanova, arrastrando requerimientos por homicidio y causas en ambos fueros judiciales.

Territorio, tribunas y rivalidades

Las trayectorias de estos individuos no operan de forma aislada. En el barrio Oeste II, la rivalidad entre Casanova y Villafañe desató episodios armados recurrentes. En el interior, focos de tensión similares opusieron a Córdoba y Nasif en Famaillá.

Estas divisiones también tuvieron traslados directos hacia disputas por el control de la tribuna de San Martín en La Ciudadela. Allí se configuraron alianzas temporales: el bloque integrado por Casanova y Lobos colisionó de frente contra la facción representada por Ale y Villafañe, dirimiendo el mando mediante el uso de armas de fuego. La profundización de las causas conjuntas busca desarticular este circuito económico y armado antes de que continúe expandiéndose en la provincia.