Acusan a policías de golpear a dos hermanos esposados: la Fiscalía pidió dos años de prisión efectiva para un comisario y un motorista
Foto: Redacción Radio Contacto 104.5 MHz
Durante los alegatos finales del juicio por vejaciones ocurrido en agosto de 2022, el Ministerio Público Fiscal solicitó condenas de prisión efectiva y cuatro años de inhabilitación especial para dos efectivos policiales acusados de agredir físicamente a dos jóvenes dentro de una dependencia en la capital tucumana.
La polémica por el accionar de fuerzas de seguridad sumó un nuevo capítulo en los tribunales provinciales. La Fiscalía reclamó una pena de dos años de prisión efectiva y cuatro años de inhabilitación especial tanto para el comisario Julio Ernesto Campero como para el motorista Facundo Manuel Ruiz, quienes son juzgados como coautores del delito de vejaciones tras un grave episodio de violencia registrado en una dependencia policial de San Miguel de Tucumán.
El pedido formal fue expuesto durante los alegatos finales por la Unidad Especializada de Delitos Complejos, a cargo de la fiscal Mariana Rivadeneira, acompañada por la auxiliar Brenda Deroy. El proceso busca esclarecer los hechos ocurridos el 15 de agosto de 2022, cuando dos hermanos de 18 y 24 años fueron aprehendidos en la intersección de las calles Suipacha y Santiago del Estero, en las inmediaciones del tradicional club Alemán, en el marco de un procedimiento por atentado y resistencia a la autoridad.
La agresión dentro de la comisaría y las pruebas forenses
De acuerdo con la reconstrucción judicial, los jóvenes fueron derivados a la Dirección de Distritos Urbanos —ubicada sobre calle Maipú, entre Santiago y San Juan— alrededor de las 6:00 de la mañana. Fue en una de las habitaciones de esa base donde, según la acusación, los uniformados habrían aprovechado la absoluta vulnerabilidad de los detenidos para agredirlos físicamente.
“Sin que pudieran defenderse, les ajustaron cuentas y les provocaron las lesiones que nadie vio cuando entraron y que todos vieron cuando salieron”, sostuvo la fiscalía durante su exposición ante el juez Bernardo L’erario Babot.
El informe elaborado por el cuerpo médico forense respaldó la hipótesis de la querella al constatar un cuadro severo de lesiones en uno de los hermanos: una herida contusa de tres centímetros en el cuero cabelludo —que provocó un sangrado profuso—, un hematoma en la oreja, una lesión en el labio, una pieza dental fracturada y múltiples contusiones en el brazo, la ingle y una pierna. Para el Ministerio Público, la magnitud y distribución de los traumatismos descartan de plano la versión de una caída accidental y complican la coartada de las defensas, que optaron por solicitar la absolución de ambos imputados.
El debate sobre la condena y el mensaje institucional
Durante los alegatos, la fiscalía cuestionó con dureza el argumento de que los hermanos ya habrían ingresado golpeados a la base policial. Entre los interrogantes planteados, destacaron la ausencia de registros médicos previos al ingreso y el testimonio de un oficial subalterno que debió intervenir para retirar a sus propios compañeros del recinto.
Asimismo, desde el organismo judicial advirtieron sobre la inconveniencia de otorgar una pena condicional en casos de violencia institucional: “Una condena en suspenso le diría a cualquier policía que pegarle a un esposado no tiene una real consecuencia”, enfatizaron, exigiendo un fallo ejemplar que deshonre las malas prácticas dentro de la fuerza de seguridad provincial.
Tras un cuarto intermedio dispuesto por el magistrado, el juicio se encamina hacia su resolución final con las últimas palabras de los acusados antes de conocer el veredicto.
