Identifican los restos de Carlos Rafael Medina, desaparecido en Tucumán: un nuevo y doloroso capítulo en la memoria del Pozo de Vargas
Foto: Redacción Radio Contacto 104.5 MHz
Gracias al minucioso trabajo del Equipo Argentino de Antropología Forense, se confirmó la identidad del estudiante universitario secuestrado en El Manantial en 1976. Sus restos fueron hallados en el emblemático Pozo de Vargas, elevando a 122 las víctimas identificadas en la mayor fosa clandestina de la represión en el país.
Medio siglo de búsqueda y una identificación que conmueve a Tucumán
El paso de las décadas no logró apagar el reclamo de una familia tucumana que, durante cincuenta largos años, mantuvo viva la esperanza de conocer la verdad. En las últimas horas, el Equipo Argentino de Antropología Forense (EAAF) confirmó la identificación de los restos de Carlos Rafael Medina, un joven de apenas 20 años que cursaba sus estudios universitarios y cuyo rastro se había perdido en los oscuros años de la última dictadura militar.
La madrugada del 15 de abril de 1976, la vida de la familia Medina se quebró para siempre. Un grupo de tareas fuertemente armado irrumpió en su domicilio del barrio Mercantil, en la localidad de El Manantial, a pocas cuadras de San Miguel de Tucumán. Bajo la mirada atónita y desesperada de su madre y su hermana, el joven fue sacado de su hogar por la fuerza. Desde ese instante fatídico, comenzó un peregrinaje de medio siglo en busca de justicia y respuestas.
La confirmación llegó tras un riguroso cotejo genético realizado a partir de las muestras de ADN aportadas por los hermanos de Carlos, articulado con el trabajo arqueológico y técnico del EAAF y el Colectivo de Arqueología, Memoria e Identidad de Tucumán (CAMIT). El Juzgado Federal de Tucumán N.º 2, a cargo del juez Guillermo Díaz Martínez, fue el encargado de notificar oficialmente el resultado a los familiares en una emotiva audiencia.
El Pozo de Vargas: un testimonio imborrable del terror de Estado
Los restos de Carlos fueron rescatados de las profundidades del Pozo de Vargas, la antigua estructura destinada al suministro ferroviario de agua ubicada en cercanías de Tafí Viejo, que con el transcurso de los años se transformó en la fosa clandestina de inhumación ilegal más grande descubierta en el país durante el terrorismo de Estado.
Hasta la fecha, en este sitio emblemático de la represión ilegal en suelo tucumano se han recuperado restos óseos pertenecientes a un mínimo de 149 personas, de las cuales 122 ya lograron ser identificadas científicamente, encontrándose entre ellas varios excompañeros de estudios secundarios y universitarios del propio Medina.
Próximamente, la familia de Carlos podrá concretar la restitución formal de sus restos y realizar la despedida que la dictadura les arrebató en 1976. Su caso se convierte en un nuevo eslabón en la reconstrucción de la memoria histórica provincial, ratificando que la lucha por la verdad y la justicia sigue más vigente que nunca en cada rincón de Tucumán.
