Con un gol agónico de Leandro Paredes, Boca venció a Vasco da Gama en el Maracaná y se metió en la final de la Sudamericana
Foto: Redacción Radio Contacto 104.5 MHz
El Xeneize dio vuelta la serie en Río de Janeiro con tantos de Di Lollo, Merentiel y el capitán sobre el cierre. Tras el 1-0 sufrido en la ida, el equipo argentino se impuso 3-1 y selló un global de 3-2 para meterse en la definición del certamen continental.
Una noche inolvidable vivió el mundo Boca en tierras brasileñas. Con carácter, jerarquía y un gol agónico de su capitán, Leandro Paredes, el conjunto de la Ribera se impuso por 3 a 1 ante Vasco da Gama en el mítico estadio Maracaná y revirtió el 0-1 de la ida para abrochar su pasaje a la gran final de la Copa Sudamericana.
El encuentro comenzó con el cuadro argentino obligado a torcer la historia adversa sufrida en la Bombonera. Lejos de achicarse ante la presión del público local, los dirigidos por el cuerpo técnico xeneize salieron decididos a acortar distancias en el marcador global. La estrategia rindió frutos tempraneros: apenas transcurrían cuatro minutos del primer tiempo cuando Lautaro Di Lollo ganó en el área con un certero cabezazo tras una jugada preparada de pelota parada, decretando el 1-0 parcial que igualaba la serie.
Intensidad, suspenso y la jerarquía en los minutos finales
El envión anímico le permitió a Boca dominar los tiempos del juego y neutralizar las intenciones del conjunto brasileño. A los 33 minutos de esa etapa inicial, una desatención defensiva de Vasco da Gama dejó mal parada a su última línea; Miguel Merentiel usufructuó el espacio con velocidad, quedó mano a mano con el arquero rival y definió con categoría para estampar el 2-0, un resultado que momentáneamente aseguraba el boleto directo a la definición del torneo.
No obstante, el complemento traería consigo el sufrimiento habitual de las grandes contiendas internacionales. Con la obligación de descontar, el conjunto carioca adelantó sus líneas y encontró el empate en la serie a los 21 minutos del segundo tiempo, por intermedio de José Rodríguez. El 2-1 parcial (2-2 en el global) enmudeció a los cuatro mil hinchas xeneizes que coparon las tribunas del Maracaná y comenzó a coquetear con el fantasma de los remates desde el punto del penal.
Cuando el reloj agonizaba y el trámite se tornaba dramático, apareció la jerarquía internacional. Leandro Paredes, quien había ingresado desde el banco de suplentes a los 10 minutos del complemento en reemplazo de Rodrigo Battaglia para ordenar el mediocampo, recibió un balón en las puerta del área grande. A los 43 minutos, el capitán sacó un potente y colocado remate de media distancia que se metió junto al palo, desatando la locura y el desahogo de todo el plantel en el mítico escenario brasileño.
Con este triunfo agónico por 3-1 (3-2 en el global), Boca se metió de lleno en la gran final continental, ratificando su mística copera y desatando festejos tanto en Buenos Aires como en cada rincón del país, donde los simpatizantes celebraron una nueva página dorada a nivel internacional.
