El regreso de Bad Bunny a la Argentina confirma el crecimiento meteórico de un artista que pasó de tocar en boliches del conurbano en 2017 a encabezar tres noches en el estadio de Estadio Monumental.
Con su gira “Debí tirar más fotos World Tour”, el puertorriqueño vuelve a Buenos Aires tras su histórica actuación en el Super Bowl, consolidando un vínculo con el público local que se fortaleció con cada visita, desde Pinar de Rocha y el Luna Park hasta los estadios agotados de Vélez y ahora River.

Fiel a su perfil bajo, el cantante arribó de madrugada y se alojó en Recoleta, donde mantuvo una agenda discreta entre cenas en restaurantes de alta cocina y estrictas medidas de seguridad. La expectativa de sus fanáticos se hizo sentir en las inmediaciones del hotel y del estadio, que abrirá sus puertas desde temprano para recibir a miles de personas. La postal actual contrasta con sus comienzos, cuando con apenas 23 años recorría pequeños escenarios argentinos sin haber editado aún su primer álbum.
El punto de inflexión global fue su show en el Super Bowl, donde durante trece minutos desplegó una puesta cargada de identidad latina, mensajes políticos y orgullo cultural en plena “Era Trump”. Allí reivindicó sus raíces puertorriqueñas y dejó una frase que hoy resuena entre sus seguidores: “Nunca dejé de creer en mí. Tú también deberías creer en ti”. Convertido en uno de los artistas más influyentes del mundo y múltiple ganador del Grammy, Bad Bunny llega a River en el momento más alto de su carrera, decidido a reafirmar que su conexión con la Argentina es tan fuerte como su consagración internacional.

