Un informe de la Bolsa de Comercio de Rosario sostiene que la eliminación de las retenciones a las exportaciones agropecuarias generaría un costo fiscal inicial, pero que sería compensado en pocos años por el aumento de la actividad económica y de las exportaciones.

En una economía dependiente de los dólares del campo, el agro aparece como un actor clave para impulsar el crecimiento.

Actualmente, las retenciones afectan la rentabilidad del sector con alícuotas que varían según el producto: van desde el 3% en subproductos de girasol hasta el 24% en la soja. Si bien el Gobierno ha reducido algunos porcentajes, advierte que una eliminación más rápida implicaría un impacto fiscal en el corto plazo.

El estudio proyecta que, sin retenciones, la producción de granos podría crecer de 165 a 183 millones de toneladas hacia 2036, mientras que las exportaciones subirían de 112 a 126 millones de toneladas, alcanzando un valor cercano a los 50.000 millones de dólares. Este crecimiento se explicaría por mayores incentivos a la producción y una expansión del área sembrada.

En términos fiscales, el informe señala que la Nación recuperaría la pérdida inicial a partir del cuarto año gracias a una mayor recaudación por otros impuestos. Incluso, al considerar el total de ingresos de Nación y provincias, el balance se volvería positivo ya desde 2028, lo que cuestiona la idea de que eliminar retenciones implique una pérdida permanente de recursos.