La economía volvió a ubicarse en el centro del debate político de cara a las elecciones.
La frase del ministro de Economía, Luis Caputo, sobre que “la economía se llevará puesta a la política” reflejó la percepción compartida por oficialismo y oposición de que el desempeño económico será determinante en las urnas.

Los últimos datos del INDEC mostraron que la construcción y la industria manufacturera profundizaron su retroceso en abril, con caídas interanuales del 2,8%. Mientras algunos sectores exportadores mantienen un buen desempeño, la recuperación del mercado interno continúa siendo lenta y desigual.
En paralelo, el Gobierno busca transmitir tranquilidad al mercado mediante la compra de divisas por parte del Banco Central y apuesta a una nueva desaceleración de la inflación, que en mayo se ubicaría por debajo del 2,6% registrado en abril. Sin embargo, la mejora de algunos indicadores macroeconómicos no alcanza para revertir el malestar social.
Según un relevamiento de Reale Dalla Torre, el 61,2% de los encuestados considera que el principal problema del Gobierno es económico. La caída del consumo, las dificultades para llegar a fin de mes y la preocupación por el empleo aparecen como las mayores inquietudes de la ciudadanía, mientras que los conflictos políticos internos ocupan un lugar secundario.
Especialistas advierten que el crecimiento económico actual está impulsado principalmente por sectores exportadores, como el agro, la minería y el petróleo, que tienen un impacto limitado sobre la generación de empleo. En cambio, actividades con mayor incidencia en el mercado laboral, como la industria, la construcción y el comercio, continúan mostrando signos de debilidad.
En el plano político, las tensiones dentro del oficialismo persisten y se suman nuevos focos de conflicto, mientras distintas figuras del espacio antiperonista comienzan a posicionarse de cara a 2027. Mauricio Macri, Victoria Villarruel y Patricia Bullrich aparecen como potenciales protagonistas de la disputa por el liderazgo opositor al peronismo.
A medida que se acerca el calendario electoral, el Gobierno enfrenta el desafío de sostener la estabilidad económica y mejorar la situación cotidiana de la población. En ese contexto, la evolución del bolsillo de los argentinos parece consolidarse como el factor que terminará definiendo el escenario político de los próximos años.
