Un estudio global basado en 5.000 organizaciones de 17 países reveló una fuerte crisis de confianza en la ciberseguridad: el 95% de las empresas no confía plenamente en sus proveedores.
El informe Cybersecurity Trust Reality 2026 advierte que la falta de transparencia dificulta evaluar la fiabilidad de los socios tecnológicos, impactando directamente en la toma de decisiones y en la gestión del riesgo.

Los datos muestran que el 79% de las compañías tiene dificultades para evaluar nuevos proveedores y el 62% también cuestiona a los actuales. Esta incertidumbre genera consecuencias concretas: el 51% de las organizaciones reconoce mayor preocupación ante posibles ciberataques. Para los responsables de seguridad, la falta de información verificable no solo complica la estrategia, sino que también provoca fricciones internas y cambios frecuentes de proveedores.
El informe destaca que la confianza en ciberseguridad debe basarse en evidencia concreta, como certificaciones, auditorías independientes y transparencia en la gestión de incidentes. En un contexto atravesado por la inteligencia artificial y amenazas crecientes, las empresas exigen cada vez más validación externa y responsabilidad por parte de los proveedores, convirtiendo la confianza en un factor estratégico clave para la protección de datos y la continuidad del negocio.
