El arranque del campeón defensor en la Major League Soccer fue una señal de alarma: caída 0-3 ante Los Angeles FC en el debut y un 0-2 en apenas 25 minutos frente a Orlando City SC en el Clásico del Sol.
El equipo de Inter Miami CF, conducido por Javier Mascherano, lucía inconexo y vulnerable. Hasta que apareció el capitán. Lionel Messi, con liderazgo y jerarquía, empezó a torcer una historia que parecía sentenciada.

El rosarino ya había avisado en el primer tiempo: un taco que terminó en gol anulado y un mano a mano que tapó Maxime Crépeau anticiparon lo que vendría. En el complemento, con el equipo revitalizado tras el descuento de Mateo Silvetti, Messi tomó el mando. A los 57 minutos marcó su primer gol oficial de 2026 con un zurdazo cruzado al ángulo, preciso y quirúrgico, el tipo de definición que desarma cualquier libreto defensivo.
Cuando el clásico ardía y el empate parecía negocio incierto, Inter Miami fue por más. Segovia firmó el 3-2 y, a falta de seis minutos, Messi cerró la función: fabricó la falta, leyó la mala disposición de la barrera y ejecutó un tiro libre rasante que sorprendió a Crépeau. Doblete, remontada 4-2 y un mensaje claro en el inicio del año: el 10 no solo sigue vigente, sino que vuelve a ser decisivo en la defensa del título.
