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Con un doblete de Ángel Di María, Rosario Central venció a Estudiantes y se consagró campeón de la Supercopa Internacional

Foto: Redacción Radio Contacto 104.5 MHz

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El Canalla dio vuelta un partidazo en el estadio Madre de Ciudades y se impuso por 3 a 1 ante el Pincha. El encuentro, marcado por el brillo de “Fideo”, terminó en escándalo con una gresca generalizada y el ingreso al campo de Juan Sebastián Verón para increpar al árbitro.

El fútbol argentino tuvo una de sus definiciones más apasionantes y polémicas de la temporada. En el estadio Madre de Ciudades de Santiago del Estero, Rosario Central se coronó campeón de la Supercopa Internacional tras derrotar por 3 a 1 a Estudiantes de La Plata, en un duelo que quedará grabado tanto por el jerárquico nivel exhibido en el campo como por un final abrupto cargado de tensión y discusiones arbitrales.

El encuentro no dio un solo segundo de respiro. Apenas se jugaba el primer minuto cuando el Pincha sorprendió a propios y extraños con una rápida jugada colectiva que culminó con el tanto de Alexis Castro, poniendo en ventaja al conjunto platense y obligando al Canalla a reaccionar desde el vestuario.

Lejos de achicarse ante la adversidad, el equipo rosarino encontró en la jerarquía de sus máximas figuras el camino hacia la remontada. El empate llegó a través de una exquisita ejecución de tiro libre de Ángel Di María, quien colocó la pelota lejos del alcance del arquero y encendió la ilusión de los miles de hinchas auriazules desplazados hasta territorio santiagueño.

Polémicas, VAR y la jerarquía de “Fideo”

El trámite se tornó áspero, disputado metro a metro en la mitad de la cancha y con protestas constantes por parte del banco platense. El León reclamó airadamente jugadas clave, como una presunta tarjeta roja no sancionada a Elías Verón y una mano dentro del área de Ignacio Ovando que el cuerpo arbitral decidió no sancionar.

Sin embargo, el quiebre definitivo del marcador llegó en el complemento, cuando el árbitro Darío Herrera sancionó un penal a favor de Rosario Central tras una jugada revisada por el VAR —a instancias de Jorge Baliño— por una infracción de Leandro González Pirez sobre Enzo Copetti. Con absoluta categoría, Ángel Di María se hizo cargo de la ejecución y marcó el 2-1 parcial, desatando la euforia de todo el pueblo canalla. Sentenciado el pleito en los minutos finales con la aparición goleadora de Julián Fernández para el 3-1 definitivo, la tensión acumulada durante los 90 minutos terminó por desbordarse.

Un final escandaloso

Con el pitazo final que decretó la consagración de Rosario Central, la temperatura subió de manera exponencial en el césped del Madre de Ciudades. Los jugadores de ambos equipos se trenzaron en una violenta gresca con empujones y golpes de puño que obligó a la intervención del personal de seguridad.

En medio del tumulto y la confusión generalizada, el propio presidente de Estudiantes de La Plata, Juan Sebastián Verón, ingresó de manera sorpresiva al campo de juego para dirigirse directamente hacia el centro de la escena e increpar con dureza al árbitro Darío Herrera por los fallos polémicos a lo largo del cotejo, cerrando una noche consagratoria en lo deportivo pero empañada por la máxima tensión institucional.

Etiquetas: Radio Contacto
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