La autorización oficial para que Telecom avance con la compra de Telefónica Argentina marcó el comienzo del retiro definitivo de la empresa española del país.

Aunque la operación fue aprobada, deberá cumplir una serie de condiciones impuestas por las autoridades para evitar una concentración excesiva en el mercado de las telecomunicaciones.

La decisión pone fin a una historia de más de tres décadas de presencia de Telefónica en Argentina. La compañía llegó en 1990, durante el proceso de privatización impulsado por el gobierno de Carlos Menem, cuando se dividió la empresa estatal ENTel y se adjudicaron distintas regiones a operadores privados.

Telefónica asumió el control de la zona sur del país y desde entonces desarrolló un amplio proceso de modernización tecnológica. La firma amplió la red telefónica, digitalizó servicios y posteriormente se convirtió en uno de los principales actores de la telefonía móvil y de internet a través de la marca Movistar.

A lo largo de los años, la empresa logró consolidar una importante presencia en el mercado argentino, con millones de clientes y miles de empleados. Sin embargo, también atravesó diferentes conflictos regulatorios relacionados con tarifas, competencia, licencias y expansión de nuevas tecnologías.

El proceso de salida comenzó en 2025, cuando la casa matriz española anunció la venta de sus operaciones locales a Telecom como parte de una estrategia global para reducir su participación en América Latina. La operación despertó debate por el impacto que podría tener sobre la competencia en el sector.

Finalmente, el gobierno de Javier Milei autorizó la transacción con restricciones destinadas a limitar posiciones dominantes. De esta manera, se cierra una etapa iniciada con las privatizaciones de los años noventa y se abre una nueva discusión sobre la competencia y la concentración en el mercado argentino de telecomunicaciones.