Un equipo internacional de astrónomos confirmó que LHS 1140 b, una supertierra rocosa ubicada a 48 años luz de la Tierra, posee una atmósfera y se encuentra dentro de la zona habitable de su estrella, dos características que lo convierten en uno de los candidatos más prometedores para albergar condiciones favorables para la vida fuera del Sistema Solar.

La investigación, liderada por Collin Cherubim y publicada en la revista científica Science, detectó la presencia de helio en las capas superiores del planeta. Este hallazgo constituye la evidencia más sólida hasta el momento de que LHS 1140 b conserva una envoltura gaseosa, un elemento clave para regular la temperatura y favorecer la existencia de agua líquida.
Con un diámetro aproximadamente 1,7 veces mayor que el de la Tierra y una masa cinco veces superior, el planeta completa una órbita alrededor de su estrella cada 24,7 días. Su ubicación dentro de la denominada zona habitable implica que recibe una cantidad de energía compatible con temperaturas moderadas, aunque esto no confirma por sí solo que sea un mundo habitable.
La atmósfera fue identificada mediante el análisis de la luz de su estrella durante el tránsito del planeta. Las observaciones, realizadas con el instrumento WINERED del telescopio Magellan Clay, en el Observatorio Las Campanas de Chile, permitieron detectar helio escapando lentamente al espacio, una señal inequívoca de la presencia de gases alrededor del planeta.
Los científicos compararon los datos con los obtenidos de LHS 1140 c, otro planeta del mismo sistema, donde no encontraron una señal similar. Esta diferencia reforzó la conclusión de que el helio detectado pertenece exclusivamente a LHS 1140 b y no responde a interferencias instrumentales ni a la actividad de la estrella.
Si bien el descubrimiento representa un paso clave en la búsqueda de mundos potencialmente habitables, los investigadores aclaran que todavía no existe evidencia de agua líquida ni de vida. Las próximas observaciones buscarán identificar moléculas como vapor de agua, dióxido de carbono y nitrógeno para conocer con mayor precisión la composición de su atmósfera y evaluar si realmente reúne las condiciones necesarias para sostener un ambiente similar al terrestre.
