En su penúltima sesión extraordinaria, el Senado aprobó los cambios a la Ley de Glaciares por 40 votos afirmativos y 31 negativos, con la abstención de la neuquina Julieta Corroza.
La iniciativa dividió a casi todos los bloques, salvo La Libertad Avanza, y ahora la definición quedó en manos de Diputados. Acompañaron el proyecto los kirchneristas Lucía Corpacci y Sergio Uñac, junto a otros legisladores que recientemente se apartaron de ese espacio, en una votación que expuso fuertes tensiones internas.

El eje de la discusión giró en torno al artículo 7°, que habilita a las provincias a determinar la autoridad de aplicación para identificar glaciares y ambiente periglacial en sus territorios, basándose en criterios técnico-científicos y con excepción de las áreas protegidas por la ley de Parques Nacionales. Desde el oficialismo defendieron la reforma al sostener que respeta el dominio originario de los recursos provinciales y busca dar mayor precisión normativa para atraer inversiones, mientras que la oposición alertó sobre una posible fragmentación de criterios ambientales y un debilitamiento del rol del IANIGLA.
Durante el debate, senadores peronistas y radicales cuestionaron la constitucionalidad del proyecto y advirtieron sobre eventuales judicializaciones e impactos ambientales irreversibles. En cambio, referentes oficialistas y dialoguistas negaron que exista una flexibilización en la protección y plantearon que la reforma apunta a equilibrar desarrollo productivo y cuidado del agua. Con posiciones cruzadas y un cierre encendido de los bloques, la Cámara alta dio media sanción a una iniciativa que promete continuar la polémica en Diputados.
