La inflación volvió a ocupar el centro de la agenda económica en febrero, luego del 2,9% informado en enero por el Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec).
Los relevamientos de consultoras privadas coinciden en que no se observa una desaceleración significativa en el segundo mes del año, especialmente por la inercia que mantienen los alimentos y bebidas. Proyecciones como las de Analytica (2,8%), Eco Go (entre 2,9% y 3%), C&T Asesores Económicos (por debajo del 3%) y LCG muestran un consenso: febrero difícilmente marque un quiebre claro en la dinámica de precios.

El rubro de alimentos continúa siendo el principal factor de presión. Informes de Econviews y otras consultoras detectaron subas destacadas en carnes, pescados y verduras, con variaciones mensuales que en algunos casos superan el 4%. Aunque en la última semana se registraron señales de estabilidad en ciertos productos, el promedio de cuatro semanas mantiene niveles elevados, lo que complica la meta oficial de llevar el índice mensual a un nivel cercano a cero hacia mitad de año.
El debate también se trasladó al plano metodológico tras la salida de Marco Lavagna del Indec y la decisión del ministro de Economía, Luis Caputo, de postergar la actualización de la fórmula del IPC. De haberse aplicado la nueva canasta —que reducía el peso de alimentos y aumentaba el de vivienda y servicios—, estimaciones privadas señalan que el dato de enero habría sido inferior al 2,9%. En este contexto, las expectativas para el corto plazo siguen condicionadas por la política salarial, el tipo de cambio y los precios regulados, en medio de la negociación con el Fondo Monetario Internacional.
