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El último baile del Pulga: goles, lágrimas y una ovación histórica en el Monumental para despedir a Luis Miguel Rodríguez

Foto: Redacción Radio Contacto 104.5 MHz

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Ante miles de hinchas que colmaron el José Fierro, el ídolo simoqueño vivió su gran noche de homenaje en la previa del 124° aniversario de Atlético Tucumán. Con excompañeros de los ascensos, festejo en el alambrado y un emotivo mensaje, el delantero cerró su etapa en la cancha con la camiseta del Decano.

El fútbol tucumano vivió una de esas jornadas donde el tiempo parece detenerse para dar paso al territorio sagrado de la memoria y la idolatría. El estadio Monumental José Fierro volvió a encender sus luces para albergar una noche que quedará grabada a fuego en el corazón de la familia decana. Luis Miguel “Pulga” Rodríguez se reencontró con su gente en una emotiva despedida sobre el césped donde construyó los capítulos más gloriosos de la historia moderna de Atlético Tucumán.

El evento, programado como la antesala perfecta para los festejos por el 124° aniversario de la institución de 25 de Chile y Pellegrini, combinó la nostalgia con la vigencia de un talento inagotable. Sobre el verde césped, el simoqueño compartió alineaciones y sociedades futbolísticas con viejos conocidos de su primera época dorada y de la gesta de 2015.

Nombres que despiertan pasiones contenidas en la memoria colectiva —como Javier “Satanás” Páez, Claudio “Cape” Sarría, Martín “Vikingo” Granero, Sebastián Longo, César Montiglio y Juan Pablo Pereyra, además de Leandro González, Emanuel “Mago” Molina, Pablo Cáceres y Nery Leyes— volvieron a rodear al 10 en una postal que conmovió a las tribunas, custodiados desde la preferencia por una bandera gigante con el rostro del ídolo.

Goles, gambetas y el sello inconfundible

La pelota volvió a rodar con la complicidad de los aplausos. En un partido que no escatimó en sonrisas y complicidades, el Pulga se dio el gran gusto de inflar la red una vez más. Con su tradicional trote pausado y el remate anunciado con ese pequeño salto previo que desesperaba a los arqueros rivales, el delantero marcó desde los doce pasos y corrió, fiel a su costumbre, a colgarse del alambrado para fundirse en un abrazo interminable con los hinchas.

Minutos más tarde, con el micrófono en la mano y la voz quebrada por la emoción, el delantero dejó la frase que sintetizó el sentimiento de toda una provincia futbolera: “Fuimos tan pero tan felices en este campo de juego”. Y sentenció, con la simpleza que lo caracteriza: “Digo pocas palabras, pero los amo, Atlético Tucumán”.

La fiesta se completó pasada la medianoche con un show de luces, música y fuegos artificiales que iluminaron el cielo de la zona norte de la capital tucumana, celebrando los 124 años del club en simultáneo con el homenaje al jugador más determinante de su historia contemporánea. El Pulga cerró su ciclo con la pelota en los pies, pero el cariño incondicional del Monumental dejó en claro que su leyenda ya es eterna.

Etiquetas: Radio Contacto
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