El empresario Elon Musk reveló un nuevo plan tras la compra de xAI por parte de SpaceX: lanzar satélites que funcionen como centros de datos en órbita para abastecer la creciente demanda de inteligencia artificial.
La iniciativa busca ofrecer una alternativa a los data centers terrestres, cuyo consumo energético y de agua para refrigeración genera un fuerte impacto ambiental.

En reuniones con empleados de xAI, Musk explicó que el objetivo inicial es desplegar satélites desde la Tierra, aunque a futuro aspira a utilizar el sistema Starship para trasladar infraestructura a la Luna. Allí imagina fábricas y el uso de impulsores de masa —una idea planteada en 1974 por el físico Gerard O’Neill del MIT— para lanzar satélites mediante una suerte de “catapulta” lunar, reduciendo costos y ampliando la escala operativa.
El trasfondo del proyecto es energético: el auge de la IA multiplicó la presión sobre los centros de datos, algunos de los cuales consumen millones de litros de agua diarios para enfriamiento. Musk sostiene que la demanda eléctrica global de la IA no podrá satisfacerse solo con soluciones terrestres y que trasladar parte de la infraestructura al espacio sería una salida estratégica. En ese marco, SpaceX ya solicitó autorización en Estados Unidos para lanzar hasta 1.000 satélites dedicados a IA, aunque especialistas advierten que el volumen proyectado enfrenta desafíos técnicos y regulatorios.
