En las zonas rurales de Misiones, donde la cosecha de tabaco coincide con el receso escolar, durante décadas fue habitual que niños y adolescentes colaboraran en las chacras familiares.
En ese contexto, el programa Porvenir —impulsado por Asociación Conciencia junto a Philip Morris Argentina— trabaja desde 2003 para prevenir el trabajo infantil y garantizar el derecho a la educación. La iniciativa funciona también en Salta y Jujuy, combinando centros de verano, becas y acompañamiento a familias productoras.

Durante los meses de cosecha, los Centros de Verano abren escuelas rurales en localidades como Pozo Azul, El Soberbio y San Vicente, ofreciendo actividades educativas y recreativas para chicos de 3 a 17 años. Además, el programa otorga becas que cubren parte de la cuota en escuelas agrarias, claves para sostener la secundaria en un entorno atravesado por distancias, limitaciones económicas y alta deserción. Más de 600 estudiantes —muchos primera generación en terminar el secundario— recibieron este apoyo, que exige buen desempeño académico y chacras libres de trabajo infantil.
A la par, la realidad educativa rural enfrenta desafíos estructurales. Escuelas con modalidad plurigrado, infraestructura precaria y falta de servicios básicos —como agua potable, electricidad estable o internet— dependen en gran medida del esfuerzo comunitario. En parajes alejados, aulas construidas por vecinos simbolizan una apuesta colectiva por el futuro. Entre la selva y los caminos de tierra, el acceso sostenido a la educación sigue siendo la herramienta central para romper el ciclo de trabajo infantil y ampliar oportunidades.
