En un contexto de alta morosidad y presión sobre los ingresos, los especialistas recomiendan extremar los cuidados antes de tomar un crédito.
La decisión de endeudarse requiere un análisis detallado de la situación financiera personal, contemplando ingresos, gastos fijos y deudas vigentes, para evitar caer en un desorden que complique la economía del hogar.

Uno de los primeros pasos clave es realizar una evaluación realista del presupuesto. Esto incluye identificar gastos esenciales, compromisos financieros y también los llamados “gastos hormiga”, que aunque pequeños, pueden afectar significativamente el ingreso disponible. Además, se sugiere aplicar criterios como destinar el 50% a necesidades básicas, el 20% al ahorro y el 30% a consumo o recreación.
Los expertos advierten que el crédito debe utilizarse de manera estratégica, priorizando inversiones o gastos extraordinarios y evitando financiar consumos cotidianos. También recomiendan analizar el costo total del préstamo, especialmente el Costo Financiero Total (CFT), y evaluar el impacto de la cuota mensual en relación con otras obligaciones ya asumidas.
Otro punto central es no comprometer el total de la capacidad de pago. Aunque las entidades aprueben determinados montos, es importante mantener un margen para imprevistos. Asimismo, elegir plazos adecuados puede ayudar a equilibrar el valor de la cuota con el costo final del crédito.
En caso de que las deudas comiencen a desbordar el presupuesto, los analistas sugieren actuar rápidamente. Destinar más del 30% del ingreso al pago de obligaciones es una señal de alerta. En estos casos, se recomienda evitar tomar nuevas deudas, mantener el contacto con las entidades financieras y evaluar alternativas como la consolidación de pasivos para ordenar las finanzas y reducir costos.
