El creciente interés global por prolongar una vida saludable ha impulsado investigaciones sobre intervenciones nutricionales capaces de ralentizar el envejecimiento, y un análisis reciente respaldado por el doctor Ángel Durántez Prados, vocal de la Sociedad Española de Medicina Antienvejecimiento y Longevidad (SEMAL), identifica cinco nutrientes con mayor respaldo científico por su potencial para prevenir enfermedades crónicas y mejorar la calidad de vida. Según el informe, estos compuestos son los únicos que muestran resultados consistentes en estudios recientes, aunque la mayor parte de la evidencia proviene de modelos animales y los ensayos en humanos, si bien todavía limitados, ofrecen datos alentadores. El especialista sostiene que una nutrición adecuada puede influir en el retraso de procesos asociados al envejecimiento y al desarrollo de patologías crónicas, aunque advierte que en casos como el resveratrol, pese a los beneficios observados sobre el perfil lipídico, el control de la glucosa y la función endotelial, no existen pruebas concluyentes de que incremente la longevidad humana, con resultados clínicos heterogéneos y sin consenso aún sobre dosis óptimas ni sobre su uso generalizado como estrategia antienvejecimiento.

2. Quercetina

La quercetina es posiblemente el flavonoide más estudiado y se encuentra en cebolla, manzana, brócoli y cítricosHarvard Health destaca sus funciones antioxidantes y antiinflamatorias, así como su papel como senolítico, ya que elimina células envejecidas que acumulan daños y contribuyen a la degeneración de tejidos.

Investigaciones citadas en el informe muestran que la quercetina, combinada con fármacos, mejora la supervivencia y la función física en modelos animales. En humanos, los ensayos indican reducción de la presión arterial, del colesterol LDL y total, y de la concentración de células senescentes en personas con diabetes tras dosis específicas de quercetina asociada a medicamentos. Se investiga su eficacia ante enfermedades pulmonares y metabólicas relacionadas con el envejecimiento.

3. Vitamina B3 y derivados

La vitamina B3, junto con sus derivados niacina, ribósido de nicotinamida y mononucleótido de nicotinamida, se obtiene de carne, pescado, legumbres y cereales. Su función principal es restaurar los niveles celulares de NAD+, cofactor esencial en el aprovechamiento energético, la reparación del ADN y la activación de sirtuinas.

Estudios en animales evidenciaron mejoras musculares, cerebrales y cardiovasculares. En humanos, los primeros ensayos clínicos demostraron que la suplementación con ribósido y mononucleótido de nicotinamida eleva el NAD+ sin efectos adversos significativos y mejora la presión arterial, el metabolismo energético y la composición corporal. La comunidad científica espera resultados de estudios avanzados para confirmar estos beneficios en humanos.

4. Vitamina D

La vitamina D resulta clave para la salud ósea y la función inmunitaria óptima, según Harvard Health. Se encuentra en pescados grasos, huevos, lácteos y setas, aunque la síntesis cutánea mediante exposición solar sigue siendo fundamental.

El déficit de vitamina D afecta a una proporción elevada de adultos mayores institucionalizados, superando el 80%. Este nutriente es indispensable para prevenir osteoporosis y osteosarcopenia, y contribuye a reducir el estrés oxidativo, la inflamación y el deterioro inmunitario ligados al envejecimiento.

Un aporte adecuado favorece tanto la salud ósea y muscular como el equilibrio de la respuesta inmunológica, lo que reduce el riesgo de infecciones y complicaciones autoinmunes.

5.Glicina

La glicina es un aminoácido no esencial con efectos antioxidantes y de modulación inmunológica, presente sobre todo en el tejido conjuntivo de carnes y pescadosHarvard Health destaca que su inclusión en la dieta o su combinación con N-acetil-cisteína (GlyNAC) ha logrado en modelos animales una mayor longevidad y mejoras en salud cardiovascular, función mitocondrial y capacidad física.

Estos nutrientes deben considerarse un complemento dentro de una dieta equilibrada y no un sustituto de hábitos saludables ni de tratamientos médicos. El doctor Durántez Prados aconseja adaptar la suplementación a cada persona y aguardar los resultados de los estudios en curso antes de generalizar su uso.