Escalada de violencia en Catamarca: atacaron a pedradas la casa de la alumna acusada de hacerle bullying a una compañera
Foto: Redacción Radio Contacto 104.5 MHz
Tras la conmoción por la difusión de un video con hostigamientos y viralización de imágenes íntimas en un colegio privado, la vivienda de la estudiante señalada fue apedreada. La Justicia investiga el ataque mientras la comunidad y las autoridades educativas intentan frenar una espiral de violencia que traspasó las aulas.
La tensión social generada por los casos de acoso escolar alcanzó niveles alarmantes en la vecina provincia de Catamarca, con repercusión directa en todo el NOA. En medio del escándalo institucional y judicial desatado tras trascender un grave caso de bullying en el Colegio Privado Pía Didoménico —donde una adolescente admitió y celebró en un video las humillaciones contra una compañera, cuya intimidad fue vulnerada—, la violencia mutó de escenario y se trasladó a las calles.
En las últimas horas, la vivienda particular de la estudiante señalada como una de las hostigadoras fue el blanco de un ataque a pedradas. Según determinaron las primeras pericias policiales, al menos dos personas llegaron hasta el domicilio ubicado en la zona oeste de San Fernando del Valle de Catamarca y arrojaron proyectiles que provocaron diversos daños materiales en la propiedad. Ante esta situación de extrema vulnerabilidad y riesgo, los familiares de la joven formalizaron una denuncia penal ante la Fiscalía, obligando a los investigadores a evaluar esquemas de protección para evitar que la situación escale hacia agresiones físicas mayores.
El trasfondo del conflicto y la causa por ciberdelitos
El atentado contra la vivienda es apenas una peligrosa derivada del expediente principal que tramita la Fiscalía de Instrucción N.º 7, a cargo de Paola González Pinto, especializada en ciberdelitos. La investigación se originó a partir de una serie de grabaciones e informes donde una alumna del Pía Didoménico exponía con total crudeza el hostigamiento sistemático al que sometía a la víctima.
En la filmación, que rápidamente se viralizó y causó indignación pública, la menor no sólo reconocía las agresiones verbales y psicológicas, sino que se mofaba del sufrimiento de su compañera, quien rompía en llanto ante el acoso constante. A esto se sumó la arista más grave de la pesquisa: la presunta difusión de material e imágenes de contenido sexual de la afectada, una maniobra que la hipótesis fiscal apunta directamente a otros tres estudiantes del mismo establecimiento educativo.
Si bien los involucrados comparten institución, el colegio emitió en los últimos días un comunicado oficial donde repudió enérgicamente cualquier manifestación de odio, discriminación o violencia. Desde la conducción del establecimiento admitieron que, aunque buena parte de los hechos ocurrieron fuera del ámbito escolar, los antecedentes de la dinámica interna encendieron luces de alerta que no supieron contener a tiempo. Asimismo, confirmaron que mantienen un canal de diálogo abierto con las familias para definir la continuidad pedagógica de los alumnos investigados, mientras piden prudencia a la comunidad para evitar un mayor daño psicológico a los menores implicados.
El caso deja al descubierto cómo la combinación de violencia escolar, exposición en redes sociales y justicias por mano propia amenaza con dinamitar la convivencia en las comunidades educativas del norte argentino, exigiendo respuestas rápidas tanto de los estrados judiciales como de los gabinetes psicopedagógicos.
