La interna de la Unión Cívica Radical sumó un nuevo capítulo con un planteo formal de los diputados que integran Provincias Unidas, quienes solicitaron a las autoridades partidarias que se les reconozca como la única expresión orgánica de la UCR en Diputados y que se retire el uso del sello partidario a la otra bancada radical. El conflicto estalló a poco más de un mes de la asunción de Leonel Chiarella como presidente del Comité Nacional, en un contexto de tensiones acumuladas y con el desafío de recomponer la unidad como telón de fondo.

El radicalismo hoy se encuentra fragmentado en la Cámara baja: cinco legisladores conforman Provincias Unidas y otros seis integran el bloque que conserva la denominación histórica de la UCR, además de un monobloque. Desde el sector cuestionado calificaron el planteo como “extemporáneo” y lo atribuyeron a una estrategia recurrente, mientras que el trasfondo del conflicto remite a diferencias sobre el rumbo político del partido: un sector impulsa una renovación y mayor acercamiento a votantes que migraron hacia La Libertad Avanza, y el otro busca sostener las banderas tradicionales del radicalismo.

En medio de la disputa simbólica por el sello, la realidad numérica expone la debilidad del espacio: la UCR pasó de tener 33 diputados a apenas 12, divididos en tres expresiones. Mientras la conducción nacional evita pronunciarse públicamente y apuesta a una agenda federal para intentar recomponer la unidad, en el partido reconocen que la tensión es profunda y que el desafío central será reconstruir al radicalismo como una herramienta política capaz de interpretar a una sociedad en transformación.