Una encuesta de D’Alessio IROL – Berensztein reveló un reproche casi unánime a la clase política argentina. El exjefe de Gabinete Guillermo Francos encabeza la nómina como el único aprobado, escoltado por Patricia Bullrich y Myriam Bregman. El Presidente no solo retrocedió al octavo puesto general, sino que figura cuarto dentro de su propio electorado, jaqueado por el impacto del costo de los servicios y la pérdida de ingresos familiares.
El humor social y la paciencia colectiva atraviesan una prueba de fuego decisiva en el país. Al cumplirse 1.000 días exactos del mandato presidencial de Javier Milei, una nueva medición de opinión pública a nivel nacional arrojó un veredicto categórico: el descontento ciudadano atraviesa a todo el arco partidario. De 19 figuras evaluadas tanto del oficialismo libertario como de la oposición dialoguista y dura, 18 terminaron reprobadas con balance de imagen negativo. En ese marco de desgaste generalizado, el jefe de Estado retrocedió hasta el octavo puesto de la tabla general y se configuró un podio insólito que redefine el clima electoral de cara a los próximos turnos de las urnas.
El estudio fue elaborado de forma conjunta por las consultoras D’Alessio IROL y Berensztein, mediante un relevamiento de 800 casos efectivos distribuidos en todo el territorio nacional entre el 28 y el 30 de agosto. El informe documenta una meseta de opiniones con números marcadamente en rojo. Luego de haber registrado sus picos máximos de respaldo hacia finales de su primer tramo de administración y tocar un piso marcado entre abril y mayo pasados, la gestión libertaria oscila sin recuperar tracción: el 58% de los consultados evalúa negativamente el desempeño gubernamental, frente a un 40% que todavía respalda las políticas oficiales.
El trasfondo de este desgaste es netamente socioeconómico y resuena con fuerza en las economías familiares de las provincias, donde el peso de las tarifas no da respiro. Según el relevamiento, el 66% de los encuestados afirma que su situación económica general empeoró en comparación con el año pasado, y un 67% denuncia que su bolsillo personal está mucho más castigado. Las expectativas a futuro tampoco ofrecen alivio: el 59% prevé que la economía estará peor dentro de un año, contra un 37% de optimistas.
Al desglosar las inquietudes cotidianas de la sociedad, las prioridades son contundentes: el costo de las tarifas de servicios públicos escaló al primer lugar como la mayor preocupación ciudadana (60%), seguido muy de cerca por el temor a que los ingresos no alcancen para cubrir el costo de vida indispensable (59%) y la incertidumbre macroeconómica (58%).
En este escenario de agobio monetario, la tabla de dirigentes dejó un único superviviente con diferencial favorable: el exjefe de Gabinete Guillermo Francos, quien sumó 45% de valoración positiva contra 44% de imagen negativa. Con esa leve ventaja estadística de un punto porcentual, el exfuncionario se distanció del resto mientras consolida su presencia de cara al escenario legislativo y ejecutivo de 2027.
La composición del podio expone la polarización y la fragmentación reinante. El segundo lugar quedó en manos de la senadora libertaria Patricia Bullrich, quien cosechó un 43% de aval pero arrastra un 55% de rechazo. El tercer escalón lo ocupó una figura de la vereda ideológica diametralmente opuesta: la diputada de izquierda Myriam Bregman, con 40% de adhesión y 56% de negatividad. Apenas un escalón más abajo se posicionó el gobernador de la provincia de Buenos Aires, Axel Kicillof, quien igualó en 40% de apoyo pero con una desaprobación superior (58%).
La gran sorpresa metodológica radicó en el desplazamiento de Javier Milei. Tradicionalmente asentado en los puestos de vanguardia de las mediciones nacionales, el libertario quedó relegado a la octava posición con un magro 34% de imagen positiva y un contundente 57% de rechazo. Quedó superado por dirigentes del PRO como el jefe de Gobierno porteño Jorge Macri (+39% y -54%), el expresidente Mauricio Macri (+38% y -56%) y el diputado Diego Santilli (+37% y -57%). Más abajo completan el lote intermedio el ministro de Desregulación Federico Sturzenegger (+33% y -60%) y el dirigente social Juan Grabois (+33% y -62%).
Incluso al segmentar las respuestas exclusivamente entre quienes votaron a La Libertad Avanza (LLA), el Presidente experimenta una merma de autoridad interna. Entre sus propios partidarios, Milei se ubica cuarto con 76% de aval, superado por Bullrich (89%), Francos (81%) y Santilli (77%). En ese segmento partidario se ubican detrás Luis Caputo (70%), Sturzenegger (69%), Alejandra Monteoliva (60%), Martín Menem (57%), el canciller Pablo Quirno (44%), Carlos Presti (37%) y la vicepresidenta Victoria Villarruel, relegada al fondo de los libertarios con apenas 33%.
En el fondo de la tabla general, las dificultades combinan desconocimiento y fuerte castigo popular. El flamante ministro de Defensa, Carlos Presti, quedó último con un 18% de positiva frente a un 44% de rechazo, condicionado por un 39% de consultados que desconoce su figura. No obstante, el peor saldo neto de la política argentina lo ostenta el presidente de la UCR, el senador Martín Lousteau: capturó apenas un 19% de adhesión y acumuló un lapidario 71% de reprobación, cerrando un diferencial adverso de 52 puntos que grafica la desconfianza generalizada en el sistema tradicional.
