Los Juegos Olímpicos de Invierno Milán-Cortina 2026 quedaron envueltos en polémica por reiteradas denuncias sobre la fragilidad de las medallas.

En menos de una semana de competencia, al menos cinco deportistas alertaron que las preseas se desprendieron de la cinta o directamente se rompieron tras las ceremonias de premiación. Entre los casos más visibles estuvieron los de la estadounidense Breezy Johnson, la sueca Ebba Andersson y la alemana Justus Strelow, quienes relataron públicamente los inconvenientes.

Según explicaron medios internacionales, el problema estaría vinculado al sistema de sujeción del cordón, diseñado con un mecanismo de desprendimiento obligatorio por razones de seguridad. Sin embargo, varios atletas coincidieron en que el sistema resulta demasiado frágil y difícil de reparar. Situaciones similares ya se habían registrado en los Juegos Olímpicos de París 2024, donde más de un centenar de medallas debieron ser devueltas por fallas en su fabricación.

Ante la ola de reclamos, el comité organizador inició una revisión inmediata junto a la Casa de la Moneda italiana y anunció una solución: las medallas afectadas serán reparadas y devueltas a los atletas con rapidez. Desde la organización remarcaron que el objetivo es preservar el valor simbólico de la presea, al considerarla “el momento más importante” en la carrera de los deportistas, y garantizar que ese logro se entregue en condiciones óptimas.