La salida de Mariano Cúneo Libarona del Ministerio de Justicia desató una fuerte reconfiguración interna en el Gobierno.
La secretaria general de la Presidencia, Karina Milei, impulsó rápidamente la designación del fiscal general porteño Juan Bautista Mahiques como nuevo ministro y ubicó como secretario de Justicia a Santiago Viola, dos dirigentes cercanos a su círculo político. La jugada desplazó a Sebastián Amerio, el hombre del asesor presidencial Santiago Caputo dentro del área.

La maniobra tomó por sorpresa al sector vinculado a Caputo, que hasta ese momento conservaba fuerte influencia en el Ministerio. Durante meses, la eventual renuncia de Cúneo Libarona había quedado en suspenso por la disputa interna sobre su sucesor y por la dificultad de consensuar un nombre dentro del llamado “triángulo de hierro” del Gobierno. Con la decisión anunciada por el presidente Javier Milei, Karina Milei avanzó sobre un área clave y redujo el margen de poder del asesor presidencial.
El movimiento abrió interrogantes sobre el equilibrio interno del oficialismo y sobre el futuro de otras áreas donde Caputo mantiene influencia, como organismos sensibles del Estado. Aunque desde el entorno del asesor minimizaron el impacto y señalaron que se trata de decisiones del Presidente, en la Casa Rosada la jugada fue leída como una señal clara del creciente peso político de Karina Milei en la estructura del Gobierno.
