El Estimador Mensual de Actividad Económica (EMAE) avanzó 3,5% en diciembre y cerró 2025 con un crecimiento acumulado de 4,4%, según informó el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC).
En la medición desestacionalizada, la actividad trepó 1,8% mensual, aunque el repunte estuvo fuertemente concentrado en pocos sectores. De acuerdo con la consultora LCG, casi el 80% de la mejora interanual se explicó por el agro —impulsado por la cosecha de trigo—, la intermediación financiera y la minería. Sin esos motores, el crecimiento de 2025 habría sido un punto menor, e incluso más bajo si se excluyen impuestos netos de subsidios.

Al desagregar los datos, la recuperación luce heterogénea. Un informe de Econviews advierte que la industria y la construcción siguen débiles: la producción industrial cayó 0,1% mensual en diciembre y se ubicó 1% por debajo del trimestre previo, con fuertes retrocesos en acero y molienda de soja. Tampoco hay señales firmes desde el consumo: la confianza del consumidor bajó en febrero, el empleo privado formal continúa en terreno negativo y los préstamos al consumo muestran contracción real. Además, las importaciones retrocedieron 10% trimestral, reflejando una demanda interna que no logra despegar.
Hacia 2026, las proyecciones mantienen la cautela. En LCG estiman que la economía crecería por debajo del 3% anual, nuevamente sostenida por sectores vinculados a recursos naturales y energía, como petróleo, minería y agro, además de la intermediación financiera. Para el resto de la actividad no aparecen motores claros: la demanda interna seguiría condicionada por salarios estancados, empleo de baja calidad, un impulso fiscal negativo para cumplir metas más estrictas y una mayor apertura comercial en un contexto de tipo de cambio bajo.
