Mirtha Legrand celebró sus 99 años en la casa de su hija, Marcela Tinayre, en una noche que trascendió lo familiar y se convirtió en un verdadero acontecimiento mediático.

Desde temprano, prensa, vecinos y fanáticos se congregaron frente a la vivienda para saludar a la diva, que cerca de las 21.40 salió a agradecer el cariño. Vestida de blanco, con un diseño de Claudio Cosano, se mostró sorprendida por la convocatoria y dejó una frase que desató aplausos cuando, tras ser ovacionada como “leyenda”, respondió: “La leyenda continúa”.

La conductora, ícono indiscutido del espectáculo argentino, se tomó unos minutos para dialogar con los medios y reafirmar su vínculo con el público. “Les he dado mi vida”, expresó con emoción, antes de asegurar que no piensa despedirse de la pantalla: “Y vamos por más. Este no es el último año”. Incluso se permitió un deseo en voz alta: convertirse en centenaria. La escena estuvo marcada por el afecto colectivo y la complicidad con la prensa, entre ellos el cronista Pepe Ochoa, quien le dedicó el elogio que ya funciona como emblema.

El festejo combinó glamour y emoción, con un segundo cambio de vestuario previsto para el tramo final de la noche y una multitud que no dejó de aplaudir desde la vereda. La celebración confirmó la vigencia de una figura que atraviesa generaciones y que, a las puertas de los 100 años, mantiene intacto su magnetismo. Entre flashes, vítores y mensajes en redes sociales, la noche dejó en claro que la historia de Mirtha sigue sumando capítulos.