Lionel Messi volvió a poner al vino en el centro de la escena al revelar, en una entrevista distendida, cuál es su forma preferida de disfrutarlo durante el verano: vino tinto con gaseosa de lima-limón y hielo. La confesión del capitán de la Selección no tardó en viralizarse y generó un fuerte impacto en redes sociales, donde bodegas, marcas y usuarios replicaron memes y comentarios. En un contexto complejo para la vitivinicultura argentina, que viene de atravesar uno de los peores años de ventas y consumo, las palabras del 10 funcionaron como un inesperado impulso mediático para la industria.
Desde el sector, las reacciones no se hicieron esperar. Alejandro Vigil, enólogo de Catena Zapata y presidente de Wines of Argentina, celebró el efecto positivo del mensaje de Messi al remarcar que ayudó a transmitir una idea clave: el vino es una bebida para disfrutar sin solemnidad y según el gusto de cada persona. Si bien aclaró la importancia de promover un consumo moderado y responsable, destacó que el testimonio del futbolista acercó el vino a nuevas generaciones y simplificó una comunicación que muchas veces resulta rígida o elitista.
Más allá del debate técnico sobre cómo debe servirse un vino, el fenómeno remite a una tradición popular ampliamente difundida en España, el “tinto de verano”, una combinación clásica de vino tinto, gaseosa de limón y hielo. En ese sentido, lo que despertó Messi no fue una innovación, sino una reivindicación del consumo relajado y cotidiano. En definitiva, su mensaje dejó en claro que el vino también puede ser parte de un momento informal, donde lo más importante no es la etiqueta ni la copa, sino la ocasión, la compañía y el disfrute.
